En el distrito de Nahuizalco, Sonsonate Norte, se llevará a cabo la tradición de los Canchules, que consiste en que cada 1 de noviembre las familias se reúnen para honrar a sus difuntos.
Los parientes preparan altares con comida, flores y adornos para compartir con los visitantes y que, según la creencia, representa un acto de compartir provisiones para el camino de los ancestros. La alcaldía anunció que premiará a los tres mejores altares.
Esta es una tradición heredada de los antepasados indígenas y se fusionada con las prácticas católicas.

Entre los alimentos típicos que ofrecen están los tamales, pan dulce, dulces artesanales, frutas y café, que se colocan en las tumbas o se entregan a vecinos y visitantes como símbolo de respeto y gratitud hacia los difuntos.
Según la cultura popular del pueblo, uno de los mitos es que en esta fecha, el mundo de los muertos se traslapa con el de los vivos y los antepasados pueden llegar a verlos.
En esta celebración también los niños y adultos llegan a los hogares donde están los altares para pregonar la oración «Ángeles somos, del cielo venimos pidiendo canchules para nuestro camino».
Posteriormente el familiar solicita al canchul (pidón) rezar un Padre Nuestro o una Ave María para el fallecido, quien luego de hacer la señal de la cruz puede tomar un alimento de los ofrecidos en el altar para su camino.







