Jéssica Miranda, de 31 años, es una enfermera que forma parte del equipo a cargo de la vacunación en el megacentro. Este año cumple nueve meses de trabajar en el sistema de salud y asegura que servir a la población en este centro masivo de vacunación ha sido de las mejores experiencias que ha vivido.
Ahora ya inmunizada, y después de haber sobrevivido a la COVID-19, Jéssica enfatiza que, como personal de primera línea, se siente satisfecha de toda la labor que se ha hecho desde que inició la pandemia. Y destaca especialmente el trabajo diario que se lleva a cabo en el megacentro, gracias a un proceso ágil y efectivo, donde la prioridad es la población y su salud.
Ella asegura que tiene la esperanza de que en menos de un año, la pandemia esté controlada en el país y que la gran mayoría de salvadoreños ya estén vacunados.
«Esperamos que en un año o menos la pandemia esté más controlada. En el caso de mi trabajo, esperamos que podamos seguir atendiendo a la población como se lo merece y pueda ver cómo el personal de primera línea está preparado para atenderla. Todo esto es gracias a las estrategias que se implementan desde el Gobierno Central», expresó.
De acuerdo con Miranda, las mejoras en el sistema de salud son evidentes y las personas que llegan al megacentro muestran su satisfacción al ver todos los cambios positivos que se están haciendo en la infraestructura hospitalaria pública.
«Hay mejoras en el sistema de salud, ya que se ha trabajado de forma articulada. Nunca se creyó que en tan poco tiempo todo iba a mejorar. Las personas nos agradecen y nos dicen que el trato es muy diferente de cómo las han tratado en años anteriores», expresó.
LA PANDEMIA LE TRAJO SU EMPLEO SOÑADO
Cuando inició la pandemia, el año pasado, Jéssica comenzó su trabajo en el Ministerio de Salud (Minsal) como parte del equipo de respuesta rápida en ambulancias, que se encargaba de trasladar, desde los hospitales, a las personas que habían resultado positivas por coronavirus.
Gracias a esto, obtuvo su empleo soñado, ya que posteriormente entró a trabajar como enfermera. «Mi deseo de trabajar en el Ministerio de Salud se me hizo realidad, aunque de una forma inusual y diferente por estar en pandemia, pero para mí fue bendición conseguir este empleo», dijo.
La enfermera asegura que, debido a la pandemia, también le tocó sufrir discriminación y situaciones incómodas. «Al principio de la pandemia, el personal de salud era muy discriminado. En el lugar donde yo vivía tenía que salir de particular, ya que si me veían con el uniforme, me decían que yo andaba contagiando a todos. Mi familia también vivió la discriminación, por ejemplo, a mi papá en la tienda no le vendían nada», lamentó.
Pese a todas las situaciones vividas, Jéssica destaca que se siente orgullosa de su profesión y de la labor que todo el gremio de salud ha desarrollado en este tiempo de emergencia.







