Évelyn Mendoza es sobreviviente de la explosión del ausol que ocurrió en 1990 y recuerda que tenía nueve años cuando despertó y su mamá le dijo que irían a una tienda a comprar, por lo que caminaban por calle y al acercarse al negocio, las autoridades informaron que nadie podía pasar, ya que había ocurrido una tragedia.
Para ella fue impactante enterrarse de que varios vecinos murieron a causa de ese suceso, por lo que agradece a Dios que el pasado 10 de julio no hubo muertos por el incidente. Mendoza actualmente vende fruta y aprovecha el auge del turismo en la zona.
Ella se mostró preocupada porque este fenómeno natural podría provocar la disminución de sus ventas, ya que por miedo menos turistas llegarían a la zona.
«La verdad es que es preocupante, pero es un fenómeno natural fuera de nuestro alcance y no sucede todos los días. Los ausoles son parte de la riqueza turística, y yo vendo fruta gracias a que varios turistas vienen a la zona y con la mejoría en seguridad, me va muy bien. Tengo 15 años de vender y los dos últimos han sido los mejores», expresó.
La emprendedora también valoró que ahora hay más expertos evaluando el sector, y consideró que será clave para mantener informados a los turistas sobre el nivel de riesgo.







