Con palmas que anuncian la llegada de Jesús a Jerusalén, cientos de fieles católicos se congregaron ayer frente a la iglesia El Calvario, en el Centro Histórico de San Salvador, para conmemorar el Domingo de Ramos. En Panchimalco y Nahuizalco, distritos emblemáticos, la tradición religiosa también se vivió con fervor.
Desde temprano, las familias se acercaron al templo para bendecir sus ramos e iniciar con fe y devoción las actividades de la Semana Santa.

La procesión inició con la bendición de las palmas en la Pla za San Jerónimo. El párroco de El Calvario, Élder Romero, envió un mensaje de paz a las naciones previo al inicio del recorrido. «Hoy también en medio de la guerra, en medio de esta realidad tan lejana del proyecto de Dios, los cristianos lanzamos con gozo y esperanza nuestros ramos para decirles que no es la fuerza, el poder, la prepotencia, lo que debe de reinar en el mundo, sino Jesús», dijo Romero.
La banda de música militar de la 20.ª Brigada de Infantería acompañó la procesión, que recorrió las principales calles del corazón de la capital. La feligresía alzó sus ramos y dijo a una voz «¡viva Cristo Rey!» y «viva la Iglesia católica!».

Las palmas del Domingo de Ramos simbolizan la entrada triunfal de Jesús de Nazaret en Jerusalén, por lo que, cada año, Salvador Vásquez, de 70 años, prepara un ramo especial para llevar a la procesión. Esta vez, recreó un cisne junto a la cruz de Jesús elaborado con diferentes tipos de plantas.
El diseño le tomó 10 horas terminarlo para que cada detalle fuera único. «Tengo por tradición desde hace 54 años hacer mi ramo. Le pido a los feligreses que asistamos a estas procesiones ahora que ya está más bonito el centro», expresó.

Margarita Hernández, quien asistió a la procesión, explicó que el Domingo de Ramos se conmemora con mucha fe y alegría pues Jesús es el rey de reyes. «Tengo 58 años y siempre, desde pequeña, vengo a la iglesia El Calvario a conmemorar esta alegría», agregó. De igual manera, Jacqueline de García afirmó que este día también significa encontrarse de nuevo con Jesús, pedir su misericordia y tratar de seguirlo.







