Desde tempranas horas de la madrugada, Rosa Cruz, de 80 años, salió de su vivienda ubicada en el cantón Tierra Blanca del distrito de Jiquilisco, en Usulután Oeste, en la zona oriental, para asistir a la misa en honor a Señora Santa Ana, en el occidental municipio de Santa Ana Centro, que este viernes culminó oficialmente sus fiestas patronales con la solemne misa en honor a su patrona y la procesión de la imagen de Señora Santa Ana.
«Yo soy devota de la Señora Santa Ana y siempre que puedo vengo a la misa para ofrecerle una plegaria y agradecerle por su intercesión en milagros recibidos, vale la pena el viaje para ver a la Señora Santa Ana», dijo la usuluteca.

Cruz fue una de los cientos de personas que abarrotaron la catedral santaneca y que vivieron la misa solemne, concelebrada por los obispos de la Conferencia Episcopal de El Salvador (CEDES).
El obispo de la Diócesis de Santa Ana, monseñor Miguel Ángel Morán, hizo remembranza de la historia de cómo el obispo Bernandino Villalpando, siendo el segundo obispo de Guatemala, en 1569 nombró como patrona de Sihuatehuatán a Señora Santa Ana, nombre que posteriormente adoptaría el municipio.
«Desde entonces los habitantes de esta ciudad ininterrumpidamente hemos rendido homenaje a Santa Ana y hemos acudido implorando confiadamente su protección, desde muy pequeños aprendimos a cantarle: dulcísima Santa Ana del pueblo protectora, atiende al que te implora confiando en tu poder», dijo durante la homilía.

El religioso destacó además el papel ejercido por Señora Santa Ana y su esposo, San Joaquín, como padres de la Virgen María y abuelos del Niño Jesús.
Las fiestas patronales santanecas finalizan con la procesión de las imágenes de Santa Ana, San Joaquín y la Virgen Niña, que sale de la iglesia Catedral y recorre las principales calles y avenidas de la ciudad a la que le ha dado su nombre, visitando las parroquias de la zona urbana del municipio.







