El Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció ayer que había logrado un acuerdo con El Salvador para financiar con $1,400 millones el programa de transformaciones del Gobierno del presidente Nayib Bukele. Esto permitirá consolidar un paquete de $3,500 millones al atraer recursos del Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y el Banco de Desarrollo para América Latina y el Caribe (CAF).
Se trata de una muy buena noticia para todos, incluso para aquellos escépticos de la viabilidad de tal acuerdo con el FMI.
Un acuerdo de esta naturaleza, además, debe verse desde la perspectiva adecuada. Se trata de un espaldarazo a las políticas implementadas por el presidente Bukele. En su informe, el FMI destaca que buena parte de la recuperación del país se debe a «un notable repunte del turismo en un contexto de mejora de la situación de seguridad». En otras palabras, el éxito del Plan Control Territorial y del régimen de excepción ha logrado aumentar la seguridad y, con ello, atraer a más visitantes extranjeros, una prueba más de los errados y fracasados análisis opositores de que «de seguridad no se come».
El organismo multilateral también destaca la reducción del déficit de cuenta corriente y una menor inflación, esta última como producto de numerosos esfuerzos del Gobierno para evitar que los aumentos globales en el precio de los combustibles y de los alimentos tuvieran una incidencia directa en el país. Al respecto, el papel de los agromercados ha sido esencial para combatir los altos precios de alimentos debido a la intermediación entre productores y consumidores, una actividad que no solo encarecía la comida, sino que también afectaba a agricultores y solo beneficiaba a una pequeña porción de la población.
«La situación fiscal sigue mejorando muy gradualmente y las recientes operaciones de gestión del pasivo han reducido sustancialmente las necesidades de financiación a corto plazo, en un contexto de fuerte reducción de los diferenciales soberanos», señala el FMI, en referencia a la compra anticipada de bonos, que generó millonarios ahorros al Estado, al tiempo que envió el mensaje correcto a los acreedores de títulos salvadoreños de que el Gobierno tiene los fondos necesarios para enfrentar sus obligaciones.
El FMI apoyará al Gobierno para fortalecer la estabilidad fiscal, tanto interna como externa, y «ayudar a crear condiciones para un crecimiento más fuerte e inclusivo». Ya el presidente Bukele había dicho, al asumir su segundo mandato, que su objetivo es lograr en el plano económico lo que se había logrado en seguridad. Ahora vemos un paso más en esa dirección.







