Conforme el paso del tiempo, miles de ventas informales, el desorden y el caos ocultaron y opacaron las joyas arquitectónicas que un día hicieron brillar la capital salvadoreña. En la actualidad, tras el inicio de la tercera fase de revitalización del Centro Histórico, la iglesia El Calvario, la calle de La Amargura y otros edificios históricos de esta zona recuperan su gloria.












