Hamilton Franco es el dueño del restaurante Franco’s, en el corazón del Centro Histórico de San Salvador, al costado oriente de la Biblioteca Nacional de El Salvador (Binaes). Los recientes festejos agostinos en honor del Divino Salvador de Mundo llevaron a turistas, nacionales y extranjeros a concurrir en este negocio que centra su actividad comercial en la venta de pupusas.
«Gracias a Dios logramos ver un aumento en los pedidos para llevar. [También] se notó que vino más gente, porque la cola llegaba hasta la esquina», comentó el joven emprendedor al rememorar cómo se movió el comercio en la zona capitalina en el marco de las fiestas patronales de San Salvador.
Franco’s fue reubicado tras la construcción del Jardín Centroamérica del Palacio Nacional, como parte de la revitalización que el Gobierno impulsa en el Centro Histórico.
Los clientes de Franco’s disfrutaron durante el período de fiestas de una taza de café cortesía del presidente de la república, Nayib Bukele, bebida que acompaña a la promoción de tres pupusas de frijol con queso o revueltas por $1. Franco’s fue el primer restaurante del país que abrió sus puertas al público con donación de café y vasos para la bebida cortesía del mandatario.

«Gracias al llamado del presidente [Nayib Bukele] hemos tenido lleno desde que abrimos el 12 de julio», agradeció Franco al sostener que los comensales siguen llegando desde diferentes partes del mundo y del país.
Turistas europeos y sudamericanos se mezclaron con salvadoreños que regresaron al país para disfrutar de las fiestas agostinas, dice el emprendedor. «Es dinero que viene de otro país que influye en la economía», valoró.
Los negocios ubicados en el Centro Histórico desarrollaron durante las fiestas sus actividades en un clima de paz, tranquilidad y seguridad. Abrieron desde tempranas horas del día y cerraron sus puertas a altas horas de la noche para atender la demanda de centeneres de turistas.
El mayor flujo de visitantes se observó el lunes 5 de agosto, cuando la Iglesia católica celebró la procesión del Divino Salvador del Mundo y luego el acto de transfiguración al pie de la entrada principal de la Catedral Metropolitana.







