La administración del presidente Nayib Bukele avanza en la ejecución de los planes y proyectos que están contemplados en el Plan Cuscatlán, documento que fue elaborado para la campaña electoral de 2019 y que contiene la visión de desarrollo del país del ahora mandatario salvadoreño.
Con el Plan Cuscatlán (que se materializó por el triunfo de Bukele en las urnas y con la derrota del bipartidismo en los comicios del 3 de febrero de 2019) se propuso la planificación y programación estratégica de las inversiones relacionadas con la infraestructura pública en el país.
Como parte de esa apuesta por el desarrollo, el presidente Bukele colocó, el 25 de febrero pasado, la primera piedra para la construcción del Aeropuerto Internacional del Pacífico, en el distrito de Conchagua, municipio de La Unión Sur.
«Aquí estamos poniendo la primera piedra del Aeropuerto Internacional del Pacífico y cumpliendo una promesa, no voy a decir una promesa de campaña, sino una promesa del Plan Cuscatlán», dijo el mandatario ante representantes del cuerpo diplomático de Estados Unidos y España, del Banco Andino de Fomento (CAF), así como de funcionarios y habitantes del sector donde será construida la terminal aérea.

Bukele enfatizó durante su discurso que el Plan Cuscatlán contiene las bases para el desarrollo y la modernización del Estado salvadoreño.
«Como ustedes saben, desarrollar todo un país, que es básicamente lo que dice el Plan Cuscatlán, no es fácil, y sí, nos ha tomado cinco años y medio poner esta primera piedra [para la construcción del aeropuerto], pero aquí está. Ya está la construcción viento en popa», informó el presidente en la trasmisión especial en que se anunció que la obra será ejecutada con fondos de cooperación y estatales.
El megaproyecto, planteó Bukele, abrirá una puerta de oportunidades de desarrollo, el turismo y las inversiones no solo para el distrito de Conchagua, sino también para la zona oriental del país.
«Cuando comenzamos a hablar del Aeropuerto Internacional del Pacífico, que fue en nuestra campaña en 2018 para las elecciones de 2019, la gente decía: “Eso [la construcción del aeropuerto) es mentira, eso no es viable, es imposible, una pista tal vez va a hacer”. La mayoría decía que no se iba a hacer», recordó el mandatario sobre la campaña de ataques que implementó la oposición política ante la propuesta de construir una terminal aérea en el oriente.
El presidente informó que el proyecto estará concluido en el segundo semestre de 2027 en su primera fase, la cual tendrá una inversión de $386.4 millones.
La obra en su totalidad será construida en tres fases, y al estar finalizada se prevé que genere 50,000 empleos directos e indirectos, con un aporte en el crecimiento del producto interno bruto del 1.5 % cada año.

Para el analista y especialista en administración pública Nelson Flores, no hay duda de que el presidente Bukele está cumpliendo las apuestas estratégicas contempladas en el Plan Cuscatlán para lograr el desarrollo del país.
«El Plan Cuscatlán, el eje de la plataforma electoral y luego convertida en un plan ambicioso de Gobierno por sus grandes alcances, se está convirtiendo en una realidad, muestra de ello es el inicio de la construcción del Aeropuerto Internacional del Pacífico, un aeropuerto con los estándares de una infraestructura de primer mundo que va a impulsar una dinámica de desarrollo acelerada», valoró Flores.
Además de la construcción de infraestructura pública de calidad y alto impacto social, el Plan Cuscatlán contempla en su eje y propuesta 1 la profesionalización del sector público mediante la creación de una entidad formadora del sector público.

En 2022 y por Decreto Ejecutivo 28 del 30 de agosto de 2021, el presidente Bukele creó la Escuela Superior de Innovación en la Administración Pública (Esiap) como el ente responsable del fortalecimiento de la administración pública que ejecuta programas de formación e investigación dirigidos a los funcionarios y servidores públicos a escala nacional.
Asimismo, la propuesta 6 del Plan Cuscatlán plantea la «reingeniería de los sistemas de gestión institucionales» y el «involucramiento en tiempo real» de instituciones contraloras de los fondos públicos para cerrar las puertas a la corrupción.
En sintonía con esa propuesta, el 7 de febrero pasado la Asamblea Legislativa —con los votos de los diputados de Nuevas Ideas y partidos aliados— aprobó la Ley Anticorrupción, que creó el Centro Nacional Anticorrupción (CNA), que vigilará y detectará, en tiempo real, cualquier actividad que pueda considerarse acto de corrupción.
El CNA estará conformado por 12 instituciones públicas, entre estas, la Corte de Cuentas de la República y la Fiscalía General de la República.







