La señal del humo blanco de la chimenea de la Capilla Sixtina provocó risas y lágrimas en la feligresía asistente en la Plaza de San Pedro, en la Ciudad del Vaticano, en señal de que el cónclave, compuesto por 133 cardenales, había llegado a un acuerdo para nombrar al nuevo sumo pontífice de la Iglesia católica. El estadounidense de nacionalidad peruana Robert Francis Prevost Martínez, de 69 años, se convirtió ayer en el papa León XIV.
La Plaza de San Pedro cobró vida por el festejo del «habemus papam» y el resonar de las campanas de la basílica de San Pedro. La alegría se extendió a los 1,400 millones de católicos en el mundo que observaron con atención el proceso a través de sus pantallas y los medios de comunicación.
El momento más esperado después de un día de haber iniciado el cónclave llegó cuando el papa León XIV apareció en el balcón de la basílica. Con un rostro emotivo saludó a la multitud que lo recibió con aplausos y con el movimiento de banderas de todos los países, entre ellas, la de El Salvador.
«La paz esté con todos ustedes», pronunció el papa, que marcó su primer discurso con el llamado a la paz del mundo, la unidad de la Iglesia, una Iglesia que camine y que esté abierta al más desamparado, así como una feligresía misionera y fiel a Jesucristo.

«Quisiera agradecer a todos los hermanos cardenales que me han elegido para ser sucesor de Pedro y caminar junto a ustedes como Iglesia unida, buscando siempre la paz, la justicia y trabajar como hombres y mujeres fieles a Jesucristo, sin miedo para proclamar el evangelio y a ser misioneros», manifestó.
«Tenemos que buscar juntos cómo ser una Iglesia misionera, una Iglesia que construye puentes de diálogo, siempre abierta a recibir, como esta plaza, con los brazos abiertos a todos, a todos aquellos que tienen necesidad de nuestra caridad y presencia de diálogo y de amor», afirmó.
Prevost es el primer papa agustino y es el segundo pontífice del continente americano, después de Francisco.
El nuevo rostro de la Iglesia católica es originario de Illinois, Chicago, Estados Unidos. Nació el 14 de septiembre de 1955 y es hijo de Louis Marius Prevost, de ascendencia francesa e italiana, y de Mildred Martínez, de ascendencia española. Además, tiene dos hermanos: Louis Martín y John Joseph.
No fue hasta en 2015 que obtuvo la nacionalidad peruana, después de varias décadas de trabajo en el país andino. Entre 1985 y 1986 fue enviado a la misión agustiniana de Chulucanas, Piura, pero no fue hasta dos años después que se incorporó a la misión de Trujillo, también en Perú, como director del proyecto de formación común para los aspirantes agustinos de los vicariatos de Chulucanas, Iquitos y Apurímac.
En noviembre de 2014, el papa Francisco lo nombró administrador apostólico de la diócesis peruana de Chiclayo. Un año después también se convirtió en el obispo de Chiclayo.
Para 2018 fue elegido vicepresidente segundo de la Conferencia Episcopal Peruana, dentro de la cual también es miembro del Consejo Económico y presidente de la Comisión de Cultura y Educación. En el año de la pandemia por la COVID-19 obtuvo la designación papal como administrador apostólico de la diócesis peruana de Callao.

UN SALUDO A PERÚ
«Si me permiten también un saludo a todos aquellos, y de modo particular a mi querida diócesis de Chiclayo, en Perú, un pueblo fiel ha acompañado a su obispo, ha compartido su fe y ha dado tanto tanto para seguir siendo Iglesia fiel de Jesucristo», dijo el papa en español, un mensaje que conectó con los latinoamericanos y que a algunos fieles les recordó a Francisco.
El papa fue cercano a su predecesor y ayer agradeció su legado. «Todavía conservamos en nuestros oídos esa voz débil pero siempre valiente del papa Francisco, que bendecía a Roma y daba también su bendición al mundo entero esa mañana del día de Pascua. Permítanme dar continuidad a esa misma bendición. Dios nos ama», dijo.
En la Plaza de San Pedro, el padre Alfredo Mora, un peruano de 41 años, también recordó a un «obispo muy cercano», que «en medio de la pandemia se reunía con los sacerdotes» y que «tiene muy en cuenta la doctrina».
SU AGENDA
En los próximos días, en una fecha por definir, tendrá una especie de investidura papal con una misa celebrada ante líderes políticos y religiosos de todo el mundo. Pero sus primeros actos públicos serán una misa para los cardenales este día en la Capilla Sixtina y la bendición Regina Coeli el domingo desde el balcón de la basílica de San Pedro. Los cardenales optaron por la continuidad, aunque se espera que este estadounidense, creado cardenal en 2023 por Francisco, adopte un enfoque más formal que su predecesor, que sacudió la Santa Sede con su ejercicio personal e incluso quebradizo del poder.








