Tras su investidura triunfal en la Convención Demócrata, Kamala Harris regresó ayer a la campaña electoral para recorrer estados clave, al igual que el republicano Donald Trump, a 10 semanas de unas muy disputadas elecciones por la presidencia de Estados Unidos.
La vicepresidenta demócrata hará campaña hasta este jueves en Georgia (sur), uno de los siete estados bisagra donde las elecciones del 5 de noviembre prometen ser especialmente reñidas. Recorrerá en autobús las zonas rurales de este estado, donde el presidente Joe Biden ganó por muy poco en 2020.
Allí concederá su primera gran entrevista como candidata en la CNN, junto con su compañero de fórmula, el gobernador de Minnesota, Tim Walz.
En una entrevista con Newsmax, uno de los canales favoritos de la derecha radical, un asesor de Trump, Jason Miller, criticó a Kamala Harris por utilizar a Tim Walz como «escudo humano».
La demócrata, de 59 años, tendrá muy presente su entrevista fallida sobre inmigración al comienzo de su mandato. Desde hace unos días se enfrentaba a una creciente presión para que concediera una entrevista a un importante medio de comunicación estadounidense. Hasta ahora se contentaba con intercambios muy breves con periodistas tras sus viajes o encuentros con «influencers».
Esta entrevista en CNN, a la que seguirá el 10 de septiembre un debate muy esperado con Donald Trump, marca el comienzo de una nueva fase. El expresidente republicano afirmó este martes que se ha alcanzado un «acuerdo» sobre los detalles técnicos del debate, dos días después de haber amenazado con no participar en él. El equipo de Harris no lo ha confirmado.
Kamala Harris entró en la carrera después de que el presidente Joe Biden se retiró el 21 de julio. Desde entonces ha ganado cierto impulso en las encuestas y cuenta con el entusiasmo de los demócratas, que la han coronado entre aclamaciones en la convención de Chicago. Pero la batalla electoral es muy reñida y ambos candidatos se centran en los estados bisagra, que, a diferencia de la mayoría, no votan siempre por el mismo partido. Antes de la carrera de 2020, Georgia respaldó por última vez a un demócrata para presidente en 1992.







