En una completa proeza se vuelve la vida diaria de decenas de pequeños productores agrícolas de los cantones Pushtan y Tajcuilujlan, comunidades de ascendencia indígena, del municipio de Nahuizalco, en Sonsonate, para vender sus productos en diferentes plazas.
Mujeres y hombres recolectan desde tempranas horas del día sus cosechas, las cuales son trasladadas en la noche en pickups a la Mega Plaza, en Sonsonate, donde comerciantes de todo el país llegan a comprar los productos. Para muchos, la faena termina a las siete de la mañana del siguiente día o hasta vaciar sus canastos.
Otros, en busca de mejores precios, se ven obligados a llevar sus productos hasta Santa Tecla o La Tiendona, en San Salvador.

Los productos están compuestos, en su mayoría, por hierbas aromáticas entre espinaca, perejil, hierba buena, alcapate, papelillo, mora, chipilín, lechuga, cilantro y cebollín. En total son 18 tipos de hortalizas que se cosechan en la zona compuesta por 60 manzanas que se cultivan a base de un sistema de riego.
En toda esta zona de Nahuizalco se estima que unos 200 productores colocan en el mercado salvadoreño un aproximado de $1 millón anuales en ventas.
Leo Hernández es uno de estos productores, quien por 25 años ha apostado por la cosecha de hortalizas junto a su esposa para el sostén de su familia. Solo de esta variedad, colocan en el mercado unas 400 docenas cada seis días.

«Así es como la mayoría de familias acá nos ganamos la vida. Nos toca solos y con poca ayuda, pero el esfuerzo y sacrificio debemos hacerlo», dijo el agricultor quien comparte seis manzanas de terreno alquiladas con otros productores de la zona.
Él afirma que su principal dificultad es el agua, debido a que la parcela que cosecha está a cientos de metros del sistema de riego. «Si tuviéramos una bomba para nuestro cultivo podríamos aprovechar la tierra durante todo el año», dijo.
Entre los productores también se consultó a Cristino Tepas, quien se ha dedicado toda su vida a la agricultura, él, por su parte, produce unas 100 docenas de moras a la semana. «A esto nos toca dedicarnos toda la vida. El país no puede quedarse sin la agricultura, por eso pase lo que pase tenemos que seguir adelante», afirmó.
Estos agricultores forman parte de una lista de 36 personas a las que el técnico extensionista del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria (Centa), Raúl Monrroy, atiende con asesoría especializada para sus cultivos
«Yo veo 36 de estos productores a los que les doy 16 capacitaciones y 36 visitas durante el año. Aquí los productores ayudan mucho al país, contratan mano de obra, entre mujeres y hombres todos los días», dijo el agrónomo.
Todos los productores coinciden en que, debido a la vital importancia de su labor, es necesario apoyo con insumos, controles de precios, facilidades para colocar productos y otras acciones por parte de las autoridades competentes para lograr una producción constante que garantice el abasto del país.







