Ayer comenzó la construcción de AirCity, que se convertirá en la primera zona franca aeroportuaria en la región centroamericana. El proyecto, desarrollado por Aristos Inmobiliaria, estará destinado para que diferentes empresas se instalen en el lugar para una serie de productos y servicios relacionados con la industria aeronáutica, desde la producción de piezas y asientos hasta el ensamblaje de aviones y helicópteros.
Se trata de una gran inversión que demuestra la confianza del sector privado en El Salvador construido por el presidente Nayib Bukele, que busca aprovechar las ventajas que ofrece el país: excelente interconexión terrestre hacia el resto de Centroamérica, pero también el corto trayecto aéreo hacia Estados Unidos, además de ser un país con todas las condiciones para las inversiones, desde la seguridad ciudadana hasta el marco jurídico y la estabilidad política.
Todo esto hace más que viable el surgimiento de este «hub» de logística y aviación en las Américas, sin dejar de lado la visión e innovación de la empresa Aristos Inmobiliaria, que decidió hacer la inversión de alrededor de $250 millones para construir la zona franca e invitar a otras empresas a instalarse en ella.
AirCity es un proyecto multifuncional, muy atractivo para una variedad de industrias, pero también para temas logísticos y comercio electrónico. También para instalar bodegas refrigeradas para productos perecederos, además de centros de formación y hasta hoteles.
El proyecto generará alrededor de 5,000 empleos directos y, durante su construcción, habrá otros 10,000 empleos indirectos, lo que movilizará significativamente la economía local, además de la nacional y regional.
La zona franca tendrá una moderna infraestructura, que incluye una calle de rodamiento exclusiva para permitir el acceso directo de aviones desde la pista principal del Aeropuerto Internacional San Óscar Romero hacia los hangares en donde se instalarán las compañías, facilitando la eficiencia operativa.
El surgimiento de un proyecto de este calibre dice mucho del despegue económico que está viviendo El Salvador, producto directo de las exitosas políticas de seguridad implementadas por el Gobierno del presidente Bukele. Haber convertido al país en el más seguro de todo el hemisferio occidental es una razón muy poderosa para atraer inversionistas.
Ahora, el país se convierte en parte fundamental para una estrategia regional para fomentar el comercio internacional, convirtiéndose en un socio fundamental para todas empresas internacionales que dependen de una cadena de suministros global.







