Por décadas, El Salvador estuvo prisionero de las organizaciones terroristas conocidas como pandillas. Los ciudadanos no podían ni siquiera visitar colonias o barrios específicos debido a que el lugar donde vivían lo controlaba una de estas organizaciones criminales y prohibía recibir personas de otras localidades controladas por delincuentes contrarios.
Este control terrorista de la sociedad impidió que muchas personas pudieran luchar por sus deseos o trabajar por sus sueños. Muchas vidas, millares, quedaron truncadas por la actividad criminal.
Por eso cuando el presidente Nayib Bukele le declaró la guerra a las pandillas y lanzó el Plan Control Territorial inició un proceso de transformaciones que va más allá del tema de seguridad.
Millares de hogares descubrieron que al no pagar las extorsiones tendrían más dinero para sus familias. Surgieron muchísimos emprendimientos y las casas comercializadoras pudieron llevar sus productos a todos los rincones.
Familias que antes no podían verse pudieron reencontrar se gracias a que ahora sí podían ingresar a otras colonias.
Con ello también ha empezado a darse otro fenómeno y tiene que ver con el resurgimiento de expresión artísticas urbanas y al aire libre.
La conquista de los espacios públicos ha generado una oleada de visitantes a todas horas en el Centro Histórico de San Salvador, otrora territorio de las pandillas. Y no se trata solo de un fenómeno en el principal «spot» de El Salvador, el punto neurálgico de la nación al que muchos turistas llegan para tomarse fotos y presumirlas en Instagram.
También es un fenómeno que se da en los lugares que antes estaban relacionados con la inseguridad. Precisamente en uno de ellos, en la colonia Zacamil, en Mejicanos, un artista venezolano ha construido el mural más grande hecho con tapas plásticas de refrescos y de otro tipo de bebidas.
Óscar Olivares vino al país atraído por la seguridad y decidió plasmar en su mural la transformación que el país ha tenido con el presidente Bukele.
«La Gioconda Salvadoreña» es parte ahora de una exposición artística amplísima que existe en la colonia Zacamil, un proyecto organizado en conjunto con ONG, fundaciones y las autoridades nacionales.
Olivares compartió con orgullo en sus redes sociales el testimonio de un ciudadano. «Ayer un señor vino a la Zacamil para ver el mural, me dijo: “Sé que el país ya es seguro, pero aún así me daba miedo venir hasta acá; además, no tenía ninguna excusa para venir a esta zona. Pero vi el mural en redes sociales y no pude resistir la curiosidad”. El arte como parte del cambio», escribió.
Esto es parte del efecto de la transformación que ahora vive El Salvador.






