Con el compromiso de que El Salvador sea un país de acogida para todas las personas que abandonan obligatoriamente sus países, el Gobierno con apoyo de autoridades de Estados Unidos y ONG’s humanitarias inauguró esta mañana las instalaciones de la Comisión para la Determinación de la Condición de Personas Refugiadas (CODER).
La ministra de Relaciones Exteriores de El Salvador, Alexandra Hill, participó en el evento y destacó la responsabilidad de acoger a quienes han tenido que abandonar su hogar. «Ninguna persona debería tener la necesidad de dejar la patria que lo dejó nacer», señaló.
«Nosotros, los hacedores de la paz, los que creemos firmemente en el diálogo, en la negociación, para terminar conflictos, persecuciones, tenemos desgraciadamente muchísimo trabajo por hacer, porque mientras estas condiciones se den, porque mientras estas personas caminen hacia un futuro incierto, con la angustia, con el no saber lo que va a pasar, con el no saber quién lo va a acoger, con el no saber cómo volver a empezar, nosotros tenemos una responsabilidad inmensa para con ellos, inmensa de acogerlos. Es por eso que ahora El Salvador, un país donde se respira paz, seguridad e inmensas oportunidades de futuro para todas y todos, no sólo para los salvadoreños, acoge a estas personas y los acoge con un edificio digno, con un edificio que cuenta con todas las condiciones para acompañarlos y para caminar con ellos hacia la construcción de su nuevo futuro», mencionó la funcionaria.

«La protección internacional es un derecho humano esencial, además de ser una responsabilidad compartida a nivel global. Nosotros, a todas aquellas personas que abandonan su tierra, tenemos para con ellas una inmensa responsabilidad de presentarles un entorno que les permita recuperar su dignidad, su fe y su futuro. Este edificio es un ejemplo claro del compromiso con el fortalecimiento al sistema de refugio», añadió la titular de Relaciones Exteriores.
Hill expresó que el nuevo edificio cuenta con ocho salas de atención donde se dará en enfoque integral y asistencia inmediata a los refugiados, entre estos, asistencia legal y psicosocial así como una sala lúdica para los niños «que sienten la perdida de su tierra» recalcó.
En el evento también estuvo Katherine Dueholm, Encargada de Negocios de la Embajada de EE. UU. en El Salvador quien felicitó al Gobierno por su liderazgo en la creación de una oficina destinada a apoyar a refugiados y personas desplazadas en la región, en el contexto de la creciente crisis migratoria en las Américas.
Dueholm destacó la importancia de abordar las causas del desplazamiento y la necesidad de una colaboración entre gobiernos, organizaciones internacionales, la sociedad civil y el sector privado.
«Estados Unidos es el mejor donante mundial de ACNUR y junto con otros donantes apoyamos los esfuerzos de El Salvador para modernizar su sistema de asilo con el fin de proporcionar protección a las personas desplazadas. Me gustaría agradecer a nuestros socios, el gobierno de El Salvador y ACNUR por trabajar juntos como socios en este esfuerzo», dijo.
Mónica Candido, representante Adjunta de Protección de ACNUR, destacó la importancia de este edificio como un lugar digno y seguro que ofrece atención individualizada y sensible a las necesidades de niños y niñas.
Candido agradeció al gobierno salvadoreño y a diversas organizaciones por su colaboración en este proyecto, así como el apoyo de donantes internacionales. Resaltó el compromiso de El Salvador en la protección de personas desplazadas y la participación del país en foros internacionales para fortalecer su sistema de refugio, reafirmando el compromiso de ACNUR de seguir apoyando estos esfuerzos.







