Cuando se firmó el Acta de Independencia aquel 15 de septiembre de 1821 apenas se iniciaba el camino hacia la verdadera libertad, pero nadie se imaginó que sería tan difícil, que tendríamos que recorrer más de 200 años hasta conseguirla.
Luego de emanciparnos del imperio español comenzó a verse cierto interés y hegemonía sobre nosotros de parte de quienes en ese entonces apenas sentaban las bases para convertirse en potencia o en naciones importantes, así como también de otros países con un recorrido en ese mundo relativamente libre mucho mayor que el nuestro, los cuales aprovecharon nuestra novatez como países recién instituidos para sugerirnos e incluso imponernos, a cambio de un acompañamiento en nuestros inicios como naciones libres, los sistemas de gobierno que ellos tenían establecidos, los cuales no siempre eran los mejores.
Hay algo que ha limitado nuestra independencia desde esa época, y es el hecho de que por no poder valernos por nosotros mismos en lo económico hemos estado a merced de organismos financieros internacionales, los cuales, a cambio de otorgarnos créditos, imponen reglas y lineamientos al manejo de nuestras finanzas. Por otro lado, cuando los países grandes u otro tipo de entidades brindan ayuda económica a las naciones pequeñas a cambio de dictarles lo que tienen que hacer, no las ayudan, sino que las someten a su dominio y a su control a cambio de una especie de soborno. Ninguna nación económicamente dependiente puede decirse que es libre.
De igual modo, hemos estado, por mucho tiempo y por cuestiones de membresía, bajo la injerencia de los organismos que aglutinan a nuestros países, tanto a escala mundial como regional, los cuales no siempre han velado por el bienestar de quienes los integran, sino por imponerles directrices e ideas globalistas que no les benefician en nada.
Nuestra libertad también fue robada durante años por un nefasto bipartidismo implantado por ARENA y el FMLN, los cuales, luego de someternos a una guerra fratricida que dejó miles de muertos a lo largo y ancho del país, arribaron al Gobierno desde donde nos hundieron más en la miseria y en la desesperación, pues, además de robar a manos llenas, pusieron a disposición de las pandillas la vida de miles de salvadoreños, todo a cambio de que votaran por ellos y así mantenerse en el poder.
Por último, hemos estado, como dijo el presidente Bukele en cadena nacional, bajo la injerencia de ONG nacionales e internacionales, las cuales, en su mayoría disfrazadas de defensoras de derechos humanos, tratan de imponernos la forma en que debemos actuar a la hora de impartir justicia en contra de quienes agreden a nuestra sociedad.
Ahora nuestro pueblo no solo es un pueblo mucho más libre que antes, sino también un pueblo en paz y con mucha más esperanza en el futuro. Sin embargo, no debemos confiarnos, pues la libertad, esa por la que tanto hemos luchado y de la que ya se vislumbra su esplendor, aún no es plena; los enemigos de este país que intenta ser libre todavía pululan entre nosotros; son esos que el pasado 15 de septiembre hicieron una marcha pírrica y trataron de interferir en nuestra fiesta, esos que sueñan con regresar al poder y someternos a la esclavitud de la miseria, violencia y corrupción que con sacrificios dejamos atrás.






