El primer ministro de la República Popular China, Li Qiang, lideró la inauguración de la Exposición Internacional de Importaciones de China (CIIE, por sus siglas en inglés).
Durante su discurso inaugural, en la también conocida como Feria de Shanghái, resaltó que tras siete ediciones realizadas se ha convertido en uno de los eventos de comercio con mayor relevancia en la escala mundial.
«Se han celebrado consecutivamente siete ediciones, atrayendo acumulativamente a más de 27,000 participaciones de empresas, mostrando nuevos productos, tecnologías, y conceptos, y generando una inversión acumulada de $5 billones», dijo.
En este sentido, la octava edición que se lleva a cabo este 2025 no es menos ambiciosa, ya que cuenta con la participación de más de 150 países y regiones, más de 4,100 empresas extranjeras expositoras y una zona de exposición de 367,000 metros cuadrados.
«La Feria de Shanghái demuestra la vitalidad y dinamismo del mercado de gran escala de China», consideró, al tiempo que reflexionó sobre la generación de oportunidades que la misma significa para las empresas y países que exponen en ella.
«En los últimos años, la impresión profunda que la CIIE ha dejado al mundo es que se trata de un gran escenario de apertura, donde hay una multitud de invitados, una amplia variedad de productos en exposición, una afluencia constante de comerciantes y que los participantes regresan con éxitos. Quien comparte los beneficios con el mundo, recibe el apoyo del mundo», añadió.
Li también reflexionó sobre lo que China considera los valores que debería albergar la economía mundial con miras hacia un futuro mejor para todos.
Hoy en día, algunos actos de unilateralismo perturban el funcionamiento de la economía mundial y plantean serios retos al desarrollo de todos los países. Cada vez es más necesario debatir sobre qué valores debería abrigar la economía mundial en el futuro.
Dichos valores se resumen en tres: Insistir en la equidad y el beneficio mutuo para consolidar la base de intereses comunes legítimos; Mantener siempre la moral y la justicia, y defender efectivamente la equidad y la justicia internacionales; promover la reforma de la gobernanza y mejorar el sistema de reglas.
«Las empresas buscan beneficios, y los países buscan desarrollo. Estos intereses legítimos no tienen nada de reprobable. Sin embargo, solo si se basa en el beneficio mutuo y la ganancia compartida, nuestra cooperación será más sostenible y estable», subrayó el alto funcionario.







