Este martes, la Fiscalía General de la República inauguró sus nuevas instalaciones, ubicadas en un moderno edificio en Santa Elena, Antiguo Cuscatlán. El presidente Nayib Bukele acompañó al fiscal general, Rodolfo Delgado, en la ceremonia inaugural.
«Nunca la Fiscalía ha tenido tanto trabajo como hoy y necesitaba un edificio como este para hacerle frente a un trabajo gigantesco», expresó el mandatario.
El Estado invirtió $70 millones en la construcción del nuevo edificio, el cual será la sede de sus oficinas centrales, pero también de todas las unidades especializadas, la Dirección Fiscal de Defensa de los Intereses del Estado y el nuevo módulo para atender a mujeres, niños y adolescentes víctimas de cualquier tipo de violencia.
«Al contemplar esta obra concluida, puedo ver que cada columna lleva impregnada una historia, un esfuerzo, un nombre y una lucha. Acá continuará escribiéndose la historia de la institución que me vio crecer», apuntó Delgado, quien tiene una amplia trayectoria en la Fiscalía, en la cual destacó desde muy joven por su talento y dedicación.
El funcionario destacó la visión estratégica del presidente Bukele, que permitió la cohesión, articulación y coordinación del Gabinete de Seguridad Ampliado, lo que ha significado la conquista de la paz y tranquilidad, algo sin precedentes en la historia nacional.
El presidente Bukele hizo de la seguridad pública su mayor éxito durante su primer mandato, permitiendo sentar las bases para la transformación del país. Gracias al respaldo ciudadano expresado en las urnas, el Gobierno tuvo el respaldo legislativo necesario para implementar completamente el Plan Control Territorial y el régimen de excepción, herramientas legales necesarias para sanear a la sociedad salvadoreña.
El voto popular libre, decidido y directo permitió la depuración tanto del Órgano Judicial como de la Fiscalía. La nueva Sala de lo Constitucional y el fiscal general, Delgado, garantizaron el verdadero compromiso con el bienestar de la nación, superando la etapa anterior en la que exmagistrados y exfiscales rendían cuentas únicamente a los políticos que los nombraban, dándole la espalda al clamor ciudadano de enviar a prisión a pandilleros y criminales de toda calaña.
El Salvador pasó de ser el país con más asesinatos per cápita en el planeta a ser la nación más segura del hemisferio occidental, gracias a las exitosas políticas del Gobierno, que incluyeron la decidida labor de la Fiscalía.
La institución ahora recibe dignificación, pero también las herramientas necesarias para su modernización, piezas claves para salvaguardar la paz conquistada.





