El Gobierno del presidente Nayib Bukele destina muchos recursos para construir nueva infraestructura, ya sean puentes monumentales para que los salvadoreños, sin importar donde estén, accedan a la conectividad entre sus hogares y el resto del país, la ampliación de la red vial o nuevas escuelas.
El próximo año, $546.67 millones se prevén en el presupuesto general de la nación para el financiamiento de grandes proyectos trascendentales: el Aeropuerto del Pacífico, el «by-pass» de Apopa, el viaducto Francisco Morazán en Los Chorros, la ampliación de la carretera entre El Obispo y El Zonte (en Surf City) y la construcción de la planta de tratamiento de aguas residuales del río Chilama (en La Libertad Costa, estrechamente relacionada con Surf City).
También se incluyen dos importantes programas de infraestructura de la Dirección de Obras Municipales (DOM): el de infraestructuras diversas, que incluye la construcción y la modernización de centros de salud, mercados, escuelas, instalaciones deportivas y comunitarias del país; y el proyecto de infraestructura vial para la renovación y la construcción de calles y carreteras en diversos lugares del país.
El presupuesto también incluye fondos para los mercados de dos importantes ciudades: Santa Ana y San Miguel. Ambas plazas comerciales estarán bajo la Dirección de Mercados Nacionales para garantizar su mejor funcionamiento.
Activistas de la oposición critican que el Gobierno se endeude y que cada vez adquiere más préstamos. La verdad es que el calamitoso estado en el que el país se encontraba tras las administraciones de ARENA y del FMLN requiere una amplia y ardua tarea para reconstruir lo que se llevó décadas destruir.
Uno de los ejemplos más claros son las escuelas. El presidente Bukele ha priorizado el rescate de la infraestructura educativa, ya que es un pilar para cimentar el nuevo El Salvador, pues solo en la medida que las nuevas generaciones reciban educación de calidad, adecuada a las necesidades actuales y con las herramientas digitales necesarias para enfrentar el mercado laboral el país construirá su propio desarrollo.
La nueva economía que ha surgido a raíz de los cambios tecnológicos demanda que el Estado actualice el currículo desde la escuela hasta las universidades, además de mejorar la infraestructura. No se trata de un gasto superfluo.
El Gobierno del presidente Bukele invierte recursos propios y de créditos internacionales para mejorar la conectividad vial, la educación y la salud de los salvadoreños para estimular la productividad de la nación.






