De gala, nupciales, para 15 años, reinas de belleza y espectáculos de reconocidos artistas… Los diseños fruto de la creatividad de Johana Hernández se han consolidado en el gusto de los latinos en Estados Unidos. Pero esta historia de éxito tiene una larga data de esfuerzo y perseverancia.
La sonriente diseñadora creció en un hogar de padres salvadoreños que emigraron a Estados Unidos para salir adelante como trabajadores de fábricas textiles. De ahí surge su pasión por el mundo de la moda. Aseguró que haber vivido en el condado de Compton, en Los Ángeles, California, no la marcó, pese a que era una zona «conocida por el crimen». Eso no le impidió vestirse «como le gustaba, me encantaba la moda […]. Me vestía superdiva», dijo entre sonrisas y añadió que no permitió que eso influyera en sus metas.

Desde los 19 años comenzó su carrera en el mundo de la moda a través de pasantías para las empresas más fuertes de la nación del norte. «Diseñaba para DKNY, para Seven7 Jeans, para Express», afirmó. También creó colecciones para artistas como Taylor Swift y Hanna Montana. La modista asegura que fue Dios quien le abrió las puertas. Así transcurrieron los primeros nueve años de su carrera.
En 2006 se graduó con honores de la carrera de modas en el Fashion Institute of Design & Merchandising (FIDM), en Los Ángeles, California.

INDEPENDENCIA CREATIVA
Pero a los 24 años vendría un evento que marcaría un antes y un después en su vida. Hernández, junto con otras amigas de diversas partes del planeta, decidió llevar a cabo una pasarela benéfica, mediante la organización que se creó para tal ocasión, Latinos con Corazón. «Cada año íbamos a ayudar a latinos de diferentes partes del mundo, porque la meta era unir a los latinos en Estados Unidos», expresó.
En el primer evento se ayudó a México; en la segunda ocasión, a El Salvador, ya que todo lo recaudado fue destinado a la Fundación de Hogar Padre Vito Guarato y para la construcción de una escuela.
Para Latinos con Corazón, Johana creó su propia marca de moda presionada por sus amigas. Recordó que no podía utilizar su nombre ya que en ese momento era diseñadora para Seven7 Jeans y podría enfrentar problemas legales. Es ahí cuando nació GLAUDI by Johana Hernández, el nombre inspirado en el de su progenitora, Gladis.

Rememoró que a partir de esa primera colección fue contactada por el equipo de Christian Chávez, de RBD, así también por parte del staff de Paulina Rubio y de Lucero.
«Dios me puso en el tiempo perfecto porque no tenía conexiones. Mi trabajo les gustó y lo fueron compartiendo», afirmó. De esa historia ya hace 15 años.
Johana señaló que los inicios de GLAUDI no fueron sencillos, porque los primeros cinco años «no hacía nada de dinero», solo diseñaba con esmero para los artistas; algunos compraban sus prendas y otros solo las prestaban. «Quiero ser honesta porque quiero que la persona que esté leyendo esto sepa que no es fácil», enfatizó.
Según la diseñadora de modas, algunos creen que inició con bastante impulso, pero ella indicó que no fue sencillo. «Yo he trabajado muchísimo. Yo diseñaba y me dormía hasta las 3 de la mañana, iba a trabajar a las 8 [de la mañana]; me mandaban a China, a París, por todos lugares. Pero casi no dormía, cuando estás joven tienes más energía», dijo.
Después de laborar por muchos años para Seven7 Jeans, abrió su tienda física en 2013. La boutique está situada desde entonces en el 8808 de Imperial Hwy, Downey, California.

INSPIRACIÓN
Johana es capaz de crear desde diseños alocados y atrevidos como los que se usaron para el videoclip «Libertad» de Christian Chávez y Anahí, a los portados por Paulina Rubio en una de sus giras o por Lucero en una de sus alfombras rojas, hasta diseños nupciales (para la novia y el novio), 15 años, o para concursos de belleza internacionales, como Miss Universo; cuando vistió en 2018 a Miss El Salvador, Marisela De Montecristo; o recientemente a Yamilex Hernández, Miss Universo Latina 2025.
En sus inicios y por su juventud no creía que pudiera ostentar esa denominación. «Me sentía de menos, para decir que yo era diseñadora me costó mucho tiempo», señaló, esto en parte porque explicó que creció viendo a los latinos trabajando en fábricas textiles y no ejerciendo en dicha profesión.

En la actualidad hay muchas personas que se autodenominan diseñadores, «pero no», asestó tajante.
«El título de diseñador es algo que te tienes que ganar con tiempo y experiencia», recalcó.
Ante la pregunta de dónde nace su inspiración al diseñar, Johana comentó que las telas, el arte, los colores y los viajes son sus máximas fuentes creativas.
ORGULLO
En cada oportunidad que puede, la modista de ascendencia salvadoreña manifiesta su orgullo por tener sangre cuscatleca, de cómo sus padres, originarios de San Rafael Obrajuelo y del cantón Santa Cruz Loma, en Santiago Nonualco, ambos en La Paz, salieron adelante gracias a su trabajo en las fábricas de textiles, que no eran sitios muy agradables, y cómo ahora ella representa al país en el mundo de la moda en importantes pasarelas como las semanas de la moda en Los Ángeles, Nueva York, Francia y más recientemente en Londres, donde despliega su inagotable creatividad en cada pieza de gala o nupcial, que destaca por su elegancia y glamur, sin caer en los excesos.

A su vez, asegura que desde joven le gustó dejar en claro su salvadoreñismo, aunque declaró que antes había un cierto estigma y discriminación contra los connacionales; sin embargo, en la actualidad esta imagen ha cambiado gracias a las innovadoras políticas implementadas por el Gobierno del presi dente Nayib Bukele.
Hernández dijo que ahora cuando ella dice su origen ya reconocen al país por sus playas, por la seguridad y por el mismo mandatario, lo que le hace sentir sumamente complacida.







