Al entrar a La Botica La Providencia, los aromas y la tranquilidad que se respiran en el ambiente invaden todos los sentidos; la decoración del lugar está inspirada en las tiendas de Provenza, Francia, debido a que una buena parte de la materia prima que se utiliza en este lugar para la elaboración de jabones, cremas, exfoliantes, aceites naturales, entre otros, proviene de ese país.

La Providencia nació hace cinco años por iniciativa de Ligia Esperanza Rubio de Benítez, licenciada químico farmacéutica y bióloga, con Maestría en Dirección de Proyectos Ambientales.

«Es una marca de cosmética artesanal y natural. Siempre fabriqué mis cosméticos desde que estaba en la universidad, hacía mis exfoliantes y algunas cremitas», comentó.

Luego, a Ligia le surgió la necesidad de adquirir cremas corporales especiales para sus tres hijos debido a que tienen predisposición a reacciones alérgicas en la piel.
Así comenzó la elaboración de cremas corporales para sus hijos, su familia y algún presente para sus amistades. Poco a poco, esas mismas personas le solicitaron el producto.

«El dermatólogo y alergólogo recomendó que usaran cremas sin aroma, lo más naturales posible, para poder mantenerles la piel. En ese momento yo usaba las marcas reconocidas, que son un poco caras, investigué sobre el contenido y es manteca de karité. Consideré que podía formular algo similar y, por medio de algunos contactos, pude traer manteca de karité virgen de Francia», recuerda.
La Botica está en el barrio El Calvario, avenida José Simeón Cañas, entre 11.ª calle poniente y 13.ª calle poniente, en San Miguel. Es una tienda a puerta cerrada, recibe a sus clientes de 6 p. m. a 8 p. m. con cita debido a que la propietaria labora como jefa de Aseguramiento de Calidad en una embotelladora de agua en la zona oriental. Ella es una de las dos mujeres certificadas como operadoras de planta en el país.
Con todos sus triunfos, Ligia considera que su mayor logro es ser madre. «Creo que todas las madres queremos lo mejor para nuestros hijos. Como mamá siempre quise que mis hijos conocieran y amaran a Dios por sobre todas las cosas», comenta.
Ligia vive de acuerdo con sus fundamentos cristianos, por eso en su tienda ha destinado un espacio especial y acogedor para compartir con las personas que la visitan.







