El Salvador cumple hoy 201 años de independencia, una fecha en la que se conmemora la gesta heroica de hombres y mujeres que lucharon para desligarse del poder de una potencia extranjera que dominaba la vida política, económica y social.
Por muchos años, estas celebraciones se hicieron por rutina y por costumbre. Sin embargo, por primera vez en la historia, los salvadoreños podemos celebrar este día las decisiones que hemos tomado para transformar la violencia en paz y defender la soberanía.
El Salvador cuenta ahora con importantes logros en seguridad pública, los ciudadanos disfrutan de mayor tranquilidad y más de 52,000 criminales que tenían postrada en el terror a toda la nación están en la cárcel.
Gracias a la efectividad del Plan Control Territorial y a las medidas extraordinarias contenidas en el régimen de excepción, los homicidios y otros delitos han caído considerablemente. Miles de vidas de salvadoreños se han salvado. Además, el esfuerzo de miles de trabajadores fortalece la economía de las familias en lugar de a los delincuentes que se hacían ricos y vivían ostentosamente producto de las extorsiones, el sicariato, los robos y el tráfico de drogas y personas.
Las condiciones actuales no tienen precedente histórico. En ninguna etapa de la historia nacional el país había vivido un estado de paz como en el que ahora estamos. Los gobiernos de ARENA y del FMLN no hicieron más que fortalecer a las pandillas, que crecieron tanto que llevaron su influencia a muchas áreas de la vida nacional. Es hasta la llegada del Gobierno del presidente Nayib Bukele que realmente ha habido un combate frontal y directo a estas estructuras criminales.
Ahora el pueblo salvadoreño puede vivir en una verdadera libertad. Y gracias al régimen de excepción, las fuerzas del orden pueden combatir efectivamente a los delincuentes, que son sometidos al imperio de la justicia.
Este nuevo El Salvador, como era de esperarse, no es del agrado de los que por décadas florecieron en el desorden, el crimen y los negocios sucios, por eso se oponen al régimen de excepción y al Plan Control Territorial para recuperar los privilegios perdidos, y trabajan contra el Gobierno en instancias internacionales.
Sin embargo, a pesar de las presiones, el pueblo ha decidido que este es el camino correcto y respalda los esfuerzos para mantener las acciones que han devuelto la libertad para trabajar, disfrutar y prosperar.







