Por decreto ejecutivo del 5 de noviembre de 1881 se mandató crear la Oficina Central de Estadística, institución que tras 141 años de funcionamiento fue disuelta bajo el nombre de Dirección General de Estadística y Censos (Digestyc).
En un país relativamente nuevo, la Oficina Central de Estadística se fundó con un director y dos escribientes, quienes tuvieron como primera misión elaborar el primer censo escolar de El Salvador.
El director tenía un salario de 100 colones ($11.44) y su función era promover los datos poblacionales de la época, especialmente sobre el acceso a la escolaridad, el cultivo de granos y el costo de los alimentos que la población consumía.
El censo escolar se difundió a través del «Diario Oficial» a partir del 13 de septiembre de 1883, y fue el primer dato estadístico que se obtuvo relativo a la educación primaria.
En el decreto ejecutivo que dio vida a la Oficina Central de Estadística se mandató que estuviera adscrita al Ministerio de Gobernación, y sería esta la cartera estatal la que crearía el reglamento de funcionamiento de la nueva institución.
En 1900 se ordenó su disolución y en 1901 nuevamente su instalación y funcionamiento.
Hasta 1928 había conservado su nombre original, pero este fue sustituido por Oficina Nacional del Censo de Población, que conservó hasta 1952, y finalmente pasó a llamarse Dirección General de Estadística y Censos.
En sus 141 años de funcionamiento, la Digestyc hizo un total de seis censos de población y cinco censos de vivienda, todos a escala nacional.
El último censo de población y vivienda que se tuvo en El Salvador y que elaboró la Digestyc corresponde a 2007, para el que contó con la cooperación de agencias internacionales.
Otra de las funciones que tuvo la institución es proveer datos socioeconómicos de la población salvadoreña, principalmente en lo relacionado a los indicadores de pobreza, educación, acceso a salud, a vivienda digna, a fuentes de empleo y a costo de la canasta básica.
La labor de la dirección de proporcionar este tipo de información permitió el diseño de políticas públicas; sin embargo, al no ser actualizada constantemente, dificultaba el éxito de la aplicación de los programas gubernamentales.
Históricamente esta institución sufrió el abandono de las gestiones gubernamentales de los partidos ARENA y FMLN, que no invirtieron los recursos necesarios para que desarrollara sus actividades de mejor forma.
Suecy Callejas, diputada de la fracción legislativa de Nuevas Ideas, señaló que incluso fue usada por los gobiernos de izquierda como una especie de «fábrica de empleos» para las personas allegadas al FMLN.
Junto con la Universidad de El Salvador y el Cuerpo de Bomberos, la Digestyc forma parte de las instituciones más longevas del país, y su creación data de los primeros años desde la independencia de la nación.
La Asamblea Legislativa aprobó el pasado 9 de agosto el decreto para hacer oficial el proceso de disolución de la dirección y que sus activos, funciones y personal pasen a formar parte del Banco Central de Reserva (BCR).
El legado de la Dirección General de Estadística y Censos quedará en la historia de El Salvador, principalmente por el grado de importancia de proveer la información demográfica que el país demandaba.
Con la modernización de la demografía y la estadística, serán nuevas instituciones las que entregarán la información social, económica y cultural del país, garantizando que sea de manera ágil, rápida y actualizada, con el fin de que el Gobierno en turno pueda elaborar políticas públicas acordes con las necesidades reales y latentes de los ciudadanos, y no con fines partidarios o de grupos económicos.
El último censo de la población y vivienda
Desarrollado en mayo de 2007, el VI Censo de Población y V de Vivienda fue el último sondeo a escala nacional de la Dirección General de Estadística y Censos (Digestyc). Para ello, contrató a encuestadores, censadores y supervisores en los 14 departamentos, quienes recorrieron lo largo y ancho del país y posteriormente tabularon toda la información para darla a conocer a la población. Ese censo recogió aspectos como el nivel de escolaridad, el analfabetismo, el acceso a salud, a una vivienda digna, a una fuente de empleo digna, poblaciones y comunidades indígenas, población con discapacidad, población extranjera radicada en El Salvador y la densidad poblacional en el territorio.







