Si bien se sabe que la realidad nos exige una crianza responsable con nuestros hijos, es importante tener claridad del actual accionar del Estado salvadoreño, en el sentido de que brinda las herramientas jurídicas para la protección integral de la primera infancia, niñez y adolescencia con la política y la ley Crecer Juntos.
Es importante trabajar en la crianza responsable basada en el respeto, la igualdad entre padres e hijos, y promover una vida de bienestar en la salud mental en los integrantes de la familia, que es la base de la sociedad.
El beneficio de ejercer la crianza responsable en nuestros hijos es vital; para crear en él un desarrollo en su autonomía, es decir, que confíe en sí mismo, se potencializa su seguridad en sí mismo, algo clave para su desarrollo integral; es lograr un bienestar psicológico. Esta etapa es crucial, ya que se logra canalizar su gestión y ámbitos de desarrollo socioemocional, en donde se potencializará sus relaciones intrapersonales, interpersonales y transpersonales, es decir, interacción social. Por ello es clave respetar su propio ritmo de aprendizaje significativo con la vida.
Es primordial tratar a los niños con amor, porque ellos tienen sentimientos y derechos; además, fomentan la empatía en cada momento. Para ellos todo es un juego, por eso hay que apoyarlos emocionalmente, hay que educar a nuestros hijos y enseñarles a ser respetuosos con las demás personas, que practiquen las palabras mágicas; asimismo, hay que potencializar los valores morales y los principios, esto dará como resultado buenos ciudadanos para la sociedad salvadoreña. Esta es la misión del programa de Estudios Sociales en educación básica y media por parte del Ministerio de Educación.
La crianza es educar, instruir y orientar, esto logra crear vínculos de interacción social entre padres e hijos; asimismo, las acciones de atención hacia los niños tienen que ver con la transmisión de cultura en la familia, es el estilo de vida, que debe ser de manera respetuosa y cuidadosa. Hoy en día contamos con la generación de cristal, por ello es clave la formación de valores y principios, para lograr una cultura de la crianza respetuosa.
La teoría de los estilos de crianza es la aplicación del control que los padres ejercen en sus hijos; saber ser padre responsable y criar para el bien. Ser democrático, permisivo y también autoritario es saber actuar de manera que se formen hijos de bien para la sociedad, todo esto debe fortalecerse en los centros educativos, fomentar la crianza respetuosa y responsable en los estudiantes y, en consecuencia, el niño debe percibir la importancia del respeto de su accionar.
Se debe educar en cultura de paz, dignidad e igualdad, en solidaridad, para dar saltos de calidad en la sociedad y ejercer buenas prácticas de crianza respetuosa basada en priorizar en todo lo posible las circunstancias de las manifestaciones de amor, respeto, consideración, tolerancia y, sobre todo, empatía, de manera que los padres debemos asumir a nuestra primera infancia, niñez y adolescencia como sujetos portadores de derechos.
Por ello se debe inculcar la verdad para
que conozcan lo bueno y lo malo; es vital no
regañarlos ni castigarlos, porque hay que
enseñarles para la vida y conectarse con
sus necesidades, y dar respuestas genuinas para la toma de decisiones y que tengan un comportamiento y temperamento
idóneo. Todo esto se resuelve al tener una
conexión, al involucrarse en las actividades
cotidianas y educativas de nuestros hijos
y al fomentar el sentido de pertenencia y
seguridad.






