Es importante reconocer cómo expresamos nuestras ideas al comunicarnos, analizar qué mensaje estamos enviando cuando hablamos es imprescindible para obtener la reacción correcta de nuestro interlocutor (persona con la cual interactuamos), pero también en qué nos puede ayudar tener una mejor comunicación con las diferentes personas que nos rodean, incluso aquellas que no piensan igual que nosotros.
Para poder entender mejor cómo la comunicación nos ha ayudado en la historia, veremos muy brevemente como surge.
La comunicación surge hace miles de años, específicamente en el 6000 a 5000 años a. C. (antes de Cristo), no se precisa exactamente qué tipo de comunicación practicaban, sin embargo, sabemos que después del año 2370 a. C. se implementó la pictografía, que eran signos que representaban la realidad observable mediante dibujos e ilustraciones de algún tipo. Al pasar los años, esta evolucionó en ideogramas, que son símbolos de imágenes que representaban una idea concreta cuyas combinaciones permitían construir significados más complejos.
Al continuar su adaptación en el 1000 a. C., surge el alfabeto fenicio, que se presupone que se deriva del alfabeto protocananeo, lengua de los antiguos cananeos descendientes de Abraham; los fenicios implementaron y adaptaron su alfabeto, donde su éxito fue tan grande porque lo utilizaban los mercaderes de esa época; posteriormente, se derivaron los alfabetos: griegos, etrusco, anatolios y los signarios hispánicos.
Como vemos, la comunicación tiene una historia y una evolución muy interesante donde grandes civilizaciones importantes crearon acuerdos, negociaciones y educación que motivaron las sociedades al modernismo.
En la actualidad, tenemos más de 7,097 idiomas en el mundo, según la información que nos detalla Europa Press y prestigiosos medios de verificación de la información; donde el idioma predominante es el inglés con 1,132 millones de hablantes; siguiéndole el chino mandarín, con 1,117 millones; luego el hindi, con 615,000 millones; y en 4.º lugar el español, con 534 millones de hablantes.
Es interesante que a pesar de las diferencias en la comunicación grandes países y sociedades han logrado llegar a acuerdos históricos, en los que notamos que con empatía los acuerdos en común y los puntos en desarrollo para beneficios más grandes que las propias metas personales hacen que se beneficie la sociedad.
Por esa razón antes de hablar piensa lo que dirás y cómo lo dirás, pues no sabes como reaccionará la persona con la cual interactuarás; o mejor aún pregúntate ¿cómo me gustaría que me digan las cosas para poder comprenderlas mejor?
«Recuerda: no es lo que dices, es cómo lo dices».
En nuestra sociedad es importante saber escuchar y al mismo tiempo saber responder, la mayoría de las personas responde, como lo denominan los psicólogos, de forma visceral, o sea que respondemos con nuestras emociones y actuamos de manera inconsciente.
Al responder con nuestras emociones ocupamos un lenguaje que está guardado en nuestro cerebro, que asaltó a nuestra forma consciente de analizar la situación, la amarró y la dejó en K. O.
En la segunda parte de este artículo vamos a analizar cómo las palabras programan nuestras acciones.






