El proceso de enseñanza-aprendizaje lleva a los educadores en los diferentes niveles a reinventar la educación, es decir, es esencial aplicar la neurodiversidad, que es la directriz que aglutina de manera general todas las áreas de déficit, trastorno o disfunción.
En efecto, se trata de detectar las fortalezas, intereses, metas, aspiraciones, esperanzas y capacidades, y no fijar la atención en sus dificultades, logrando así desarrollar su capacidad de asombro, que es en sí aplicar una nueva forma de pensar y aprender de una manera lúdica, lo que da como resultado servicios educativos adaptados en los estudiantes con base en sus necesidades.
La neurodiversidad está vinculada a la neuroeducación, por ello es importante que los docentes puedan descubrir esas actitudes, comportamientos e incluso temperamentos en los estudiantes para que se desarrolle un crecimiento óptimo e implementar estrategias diferenciadas, y así ayudarles a enriquecer la creación de condiciones favorables para su supervivencia y desempeño en la vida, esto con el objetivo de ejecutar e implementar iniciativas innovadoras de inclusión socioeducativas.
Es importante capacitar al docente de las distintas especialidades; neurodesarrollo y estimulación temprana, atención a estudiantes con trastorno del espectro autista, trastornos por déficit de atención e hiperactividad, trastorno dismórfico corporal, en estrategias pedagógicas para la atención de lenguaje comprensivo, dislexia, adecuación curricular para la atención a la diversidad educativa y sobre la enseñanza de lectoescritura para personas con discapacidad intelectual, con el fin de tener docentes conocedores de estas realidades sociopedagógicas.
Es importante darle una mirada académica a la neurodiversidad. La socióloga July Singer brindó este concepto inclusivo. Asimismo, hay que destacar los aspectos relevantes de la neurodiversidad, como es la aceptación y el respeto que enfatiza en las diferencias neurológicas y erradicar la estigmatización, el enfoque de fortalezas centrado en destacar las habilidades y talentos, creación de los entornos inclusivos; busca la adaptación en la sociedad y modelos de apoyo para saber abordar las necesidades específicas de cada estudiante.
Existe un principal desafío en la sociedad salvadoreña, es la deficiencia de conciencia y conocimiento sobre la neurodiversidad, y esto genera que exista discriminación y exclusión de las personas neurodivergentes; asimismo, se necesita profesionales especialistas para atender idóneamente a esta población, y así puedan desarrollarse plenamente y contribuir al bienestar de todos.
En El Salvador el 16 de junio se celebra el día de la neurodiversidad, creado por la Fundación de la Neurodiversidad con el objetivo de crear una sociedad que funcione para todos y así mejorar la igualdad.
Por ejemplo, la neurodivergencia autista básicamente es el trastorno que afecta la comunicación social e interacción, el déficit de atención e hiperactividad, que es caracterizado por las dificultades respecto a la atención e hiperactividad (TDAH), dislexia que afecta la coordinación motora; la discalculia tiene el componente de dificultar el aprendizaje en las ciencias completas o exactas, como las matemáticas.
Ante esto, es importante innovar y desarrollar la creatividad en el aula con las diferentes perspectivas y formas de pensar en soluciones, fomentar la educación inclusiva e implementar habilidades y talentos específicos.
En sí, la neurodiversidad es clave porque genera y promueve la inclusión, adaptación, y reconoce las diferencias individuales en el accionar del taller de cada persona —el cerebro—; se le debe apostar a esta realidad para crear una sociedad más equitativa y humana para todos, es decir, apostarle a la gestión educativa e interculturalidad.
Además, es vital contar con una maestra en las aulas para que brinde el apoyo académico escolar e individualice la atención de los estudiantes.





