Cada carrera o especialización debe caracterizarse por asumir desde su atalaya de conocimientos las ideas, proyecciones, estructuración de cómo se administra el poder político. Nuestra gente necesita interpretar lo que ocurre con las grandes decisiones emanadas desde el poder político en nuestro país; y es que un gobierno se reconoce por sus acciones políticas en beneficio de la población, por su práctica.
Es importante analizar que desde 1992, cuando tanto ARENA como representante político de la «burguesía salvadoreña» y el FMLN de ese entonces pactaron un hecho político al cual denominaron Firma de los Acuerdos de Paz, la cual nunca fue percibida por la población. Fue derogada esa paz, pues nunca correspondió a las verdaderas aspiraciones del pueblo salvadoreño, y lo que de verdad hicieron fue pactar el hecho de entrar a un sistema bipartidista. Por métodos de alternancia en el poder ese telón se les cayó, pues la supuesta disputa política era solo una serie de «cachetadas de payaso», las que nunca fueron ciertas pero que en el circo que montaron asumían que la población las creía.
Dos años después, 1994, por decreto el FMLN, entra al juego político y gana 21 diputados; desde entonces subieron de 60 a 84 representantes para dar paso a que el FMLN y ARENA no perdiesen su hegemonía derivada del triunfo electoral de Cristiani y luego de Calderón Sol. Las cartas ya estaban tiradas sobre la mesa, pues instalaron el mecanismo conocido, y uno entre tantos productos fue la creación del decreto 296, con fecha 24 de julio de 1992, el cual contiene, y es conocido por su nombre, la Ley del IVA, es decir, firmaron una paz ficticia para tener paso libre a efecto de impulsar la nueva faceta de un sistema de libre mercado o neoliberalismo de la economía, lo cual era en su esencia antagónico a lo que el FMLN había convertido su lucha en contra del capitalismo.
Comenzó una vorágine de saqueos y de imposición de medidas económicas en contra de la población; para el caso, solo ARENA impulsó —aparte del IVA iniciando con un 10 % en gobiernos de Cristiani y luego elevado al 13 % en gobiernos de Calderón Sol— en gobiernos de Francisco Flores la Ley del Fovial, mientras que el gobierno de Saca incrementó el precio del impuesto a los combustibles con $0.10 a cada galón para el subsidio del transporte, que hasta hoy día le queda a deber a la población por su ineficiente servicio (debería cambiarse por completo). Pero no conformes con ello, adoptaron medidas inconsultas, como la privatización de Antel para dar paso a la telefonía privada.
De igual manera, firmaron un tratado de libre comercio (TLC) con Estados Unidos, lo cual fue bueno pero malo a la vez, pues se protegió uno de los productos manejado por sus financistas, y es el caso del azúcar, pues es el único producto exento de dicho TLC, pero así actuaron impunemente, y dieron el golpe a la clase trabajadora con la privatización del sistema de pensiones. Se dice que Inpep (Instituto Nacional de Pensiones de los Empleados Públicos) estaba económicamente quebrado e insostenible, y le concesionaron dicho servicio a las que hoy conocemos como las AFP.







