Cambiar letras, inventar palabras y destruir las formas del lenguaje no genera ninguna inclusión. Al contrario, son mecanismos que han utilizado algunas élites globales para crear la percepción de que se incorpora a todas las personas, independientemente de su origen étnico, racial o sexo.
Eliminar el mal llamado «lenguaje inclusivo» en las escuelas, los libros de textos y en las clases de todos los niveles que atiende el Ministerio de Educación es un paso que produce honestidad y sitúa al país aterrizado en la realidad.
En general, el lenguaje debe ser una herramienta que prioriza la economía, y no hay mejor forma de entender un concepto que siendo directo. Buscando agradar diferencias artificiales no se logra más que enredar el mensaje.
La verdadera inclusión viene dada por otros factores y requiere procesos y políticas diferentes. Por ejemplo, el Gobierno del presidente Nayib Bukele ha logrado una exitosa implementación de un plan de seguridad que les permite a personas que antes estaban excluidas de su propia comunidad o tenían vedado movilizarse por el territorio nacional transitar con más libertad.
Mejorar la seguridad ha generado nuevas dinámicas económicas en las que los ciudadanos se incorporan de mejor forma al mercado laboral, que a su vez es un cambio en la calidad de vida.
La seguridad ha creado procesos económicos muy interesantes alrededor del turismo, lo que también ha incluido a muchas comunidades que antes estaban apartadas y las ha hecho partícipes de este nuevo «boom».
Jóvenes que en el pasado debían conformarse con una vida llena de privaciones porque no tenían las oportunidades para mejorar su educación y obtener mejores trabajos ahora cuentan con una poderosa herramienta a través del programa Floreciendo El Salvador, que garantiza que todos los jóvenes dispuestos a estudiar lo hagan en una institución de educación superior.
Gracias a las becas y a los programas de la Dirección de Integración, ahora tienen un futuro que antes no estaba disponible. La incorporación de computadoras y tabletas en la educación de todos los niveles ha llevado a que muchos jóvenes y niños accedan a mejores herramientas para enfrentar un mundo cada vez más globalizado que requiere capacidades tecnológicas superiores.
La inclusión, pues, no se trata de cambiar palabras, deformar el lenguaje o aparentar modernidad. La inclusión viene dada por tener mejores oportunidades para una vida a la que antes ni siquiera aspirábamos. El Gobierno del presidente Bukele ha incluido a todos los sectores para crear un nuevo El Salvador.






