Diciembre de 2024 será el mes más seguro en la historia de El Salvador. Aunque todavía faltan hoy y mañana, lo cierto es que ya se ha tenido la racha más larga de días sin homicidios, que incluso se extiende desde noviembre.
Las autoridades policiales han estado reportando día tras día que la efectividad del Plan Control Territorial y del régimen de excepción ha sido tal que no se reportan muertes violentas. El presidente Nayib Bukele ha publicado en redes sociales que a veces se pregunta cómo ha sido posible esto… Ha sido transformar al país que una vez tuvo el récord de la capital mundial del asesinato a ser la nación más segura del hemisferio occidental.
«Hay una parte objetiva de esto que puedo explicar con todo detalle, pero hay otra parte que no puedo explicar, más que decir que hemos ganado una batalla espiritual. ¡Dios con nosotros!», manifestó el presidente Bukele.
Y en otra publicación agrega que «solo hay una forma de hacerlo», refiriéndose a la férrea voluntad de su Gobierno para hacer cumplir las leyes y, de ese modo, proteger la vida, los esfuerzos y bienes de los salvadoreños.
Haber declarado la guerra a las maras y trabajar para que todo integrante y colaborador de las pandillas vaya a prisión ha sido la clave para traer paz y tranquilidad a la nación. Solo en la medida en que se echaron a la cárcel a los criminales se pudo conseguir la paz.
Se trata, entonces, de proteger a los ciudadanos honrados poniendo a los delincuentes en prisión. Y no sacarlos de ahí en ninguna circunstancia. El Gobierno del presidente Bukele defiende los derechos humanos de todos, pero prioriza a los salvadoreños trabajadores que han sido víctimas, durante décadas, de las pandillas.
Décadas de seguir la receta internacional garantista no hicieron más que crear un enorme problema para la nación. Los criminales «se empoderaron» y utilizaron todos los huecos legales para evadir el castigo. Por ejemplo, enseñaron a asesinar a los niños para que no fueran procesados por homicidio o para que recibieran penas leves. Además, retorcieron la ley para que asesinos reincidentes salieran libres respaldados por tecnicismos.
Solo en la medida en que el Estado se aglutinó en torno a la defensa del pueblo es que se logró desarticular a las pandillas. Este esfuerzo no debe suspenderse, ya que el presidente Bukele necesita el apoyo del Legislativo y del Judicial, además del de las autoridades de Seguridad y del ministerio público, para poder garantizar el éxito en seguridad.





