La British American Tobacco (BAT) lanzó en México a Omni, una plataforma científica que reúne más de una década de investigaciones para fortalecer el diálogo entre la comunidad científica, las autoridades sanitarias y los tomadores de decisiones para impulsar políticas públicas de salud que ayuden a reducir los impactos del tabaquismo.
La plataforma se enmarca en la estrategia global de la compañía de construir un mundo sin humo, aunque suene contradictorio viniendo de una empresa que se ha dedicado a vender productos derivados del tabaco.
Sin embargo, en los últimos años la empresa adoptó la política de «Un Mañana Mejor (A Better Tomorrow, en inglés)» para «reducir el impacto de nuestro negocio en la salud, ofreciendo a los consumidores adultos una mayor variedad de productos para el disfrute y de menor riesgo en comparación con los cigarrillos».

No se trata de una decisión a la ligera, sino que se basa en las nuevas tendencias de consumo, impulsadas por la adopción de mejores hábitos entre la población, pero también basadas en la realidad de que desde 1990 hay mil millones de personas en el mundo que fuman.
«La industria del tabaco y la nicotina ha experimentado un cambio radical en los últimos años. Un número cada vez mayor de fumadores adultos están migrando a productos sin combustión, como los de vapor, productos calentados y las bolsitas de nicotina de administración oral», asegura Kingsley Wheaton, director de Estrategia y Crecimiento de BAT.
Mauricio Lara, director del Área Latinoamérica Norte y el Caribe de BAT, sostiene que la meta de la compañía es que para 2035 el 50 % de la facturación provenga de productos libre de humo.

Para reducir daños en la salud, las opciones sin humo han demostrado ser eficaces, unidas a una regulación eficiente, como ha sucedido en Suecia, que ha sido declarado el primer país libre de humo de tabaco.
Y el éxito sueco se basa en usar las regulaciones y los impuestos (y no las prohibiciones) para incentivar a los fumadores a cambiar a alternativas de menor riesgo. Es decir, los cigarrillos tradicionales son más caros porque tienen impuestos más altos porque generan más riesgo.
Gracias a esta estrategia, Suecia tiene la tasa más baja de adultos fumadores (5.3 %, en comparación con el 22 % en el resto del continente), lo que se traduce en la tasa de mortalidad más baja por cáncer de pulmón, tráquea y bronquios en toda la Unión Europea.







