A través de la historia, el hombre se ha planteado muchas interrogantes sobre lo bello y lo feo dentro del mundo del arte, sobre lo convencional y lo grotesco, sobre lo sublime (excelso) o no de una obra y sobre cómo el espectador reacciona frente a una pieza artística que rompe paradigmas de una época, es decir lucha contra las corrientes y cánones establecidos.
Consciente de este eterno debate, el escritor, crítico y promotor cultural salvadoreño Mario Castrillo se aventuró a recorrer el país para identificar quiénes de los artistas nacionales rendían tributo a lo feo y lo grotesco como parte de su proyecto artístico, un quehacer que en nuestros días se podría catalogar como arte disruptivo.
En total, logró identificar a cinco artistas sobre quienes basó una nueva producción literaria titulada oficialmente como «Lo feo», aunque en la ficha técnica se expresa un título más extenso de la obra: «Lo feo en el arte de El Salvador © Mario Castrillo 2025».
Armando Solís (1940), Bernardo Crespín (1949), Miguel Martino (1950), Antonio Bonilla (1954) y Gerardo Gómez (1985), citados en ese orden en el libro, se convirtieron en los objetos de estudio de Castrillo de quienes reconoce son de «diversa generación y de diversa formación académica».
«Ellos rompen la norma estética que para muchos – no para mí – es la consecución de la belleza como ideal de la estética […] Me permite, además, una digresión sobre lo que se considera estética y dentro de esta lo bello y lo feo, la imaginación y el estilo en la cultura occidental», expresa el autor en su obra.
Dicho lo anterior, Castrillo hace un interesante, colorido y breve recorrido histórico sobre la estética, la bello y lo feo partiendo del arte rupestre (arte prehistórico), «Lo bello y lo feo en la Grecia Antigua», la relación entre la Filosofía y la Estética, «La percepción defectuosa del arte» hasta abordar diversas obras de los cinco artistas salvadoreños que dieron vida a su investigación y posterior nueva producción literaria.
«Tengo un libro que se llama “Lo feo” donde hablo sobre estos cinco artistas. Y a raíz del libro, hablando con ellos dijeron: «Bueno, entonces hagamos una exposición de lo feo”. Así surgieron las dos cosas, el libro y la exposición», comparte en una entrevista telefónica el autor.
Aclara que previo al lanzamiento público de su obra y la exposición de obras de arte feas y grotescas (en el Centro Español, en San Salvador) hizo una primera presentación de su escrito unos días antes en la Pinacoteca Roque Dalton, en la Universidad de El Salvador (UES).
Al hablar directamente sobre su producción, Castrillo comparte que se trata de «una discusión entre lo que se considera bello y lo que se considera feo […] Parto de que en el libro no vas a ver una aproximación a una definición de lo que es la estética, que está compuesta por varios componentes como lo bello, lo feo, lo cómico, lo grotesco, lo sublime. Hablo de lo que se considera dentro de la Filosofía sobre lo que es bello y lo que es feo, y es a partir de ahí que empecé a buscar obras con ese planteamiento, y de todos los artistas que indagué solo esos encontré (Solís, Crespín, Martino, Bonilla y Gómez)».
Para cada artista hay un número de páginas asignado donde el autor habla de su obra y de acuerdo con la cercanía que posee con cada uno revela pasajes de su vida personal. Son 75 páginas las que integran «Lo feo» (impreso en Copymagic), el cual, asegura Castrillo, le llevó seis meses de trabajo. La obra contiene más imágenes de las que seguirán en exposición en el Centro Español hasta el próximo 29 de septiembre.







