En 2020, Betuel Aquino y Luisa Castillo decidieron dar un paso arriesgado: renunciar a sus empleos y emprender. Con experiencia en publicidad, fundaron Addict Boutique Creativa, una agencia dedicada a brindar servicios creativos a emprendedores y empresas.
Desde sus inicios, contaron con el respaldo de una sociedad previamente constituida por el padre de Betuel. Sin embargo, la situación no era del todo favorable para ellos, pues no figuraban como accionistas. «Lo único que yo tenía era un poder general administrativo que me habilitaba para firmar algún contrato», recuerda Aquino. Esa condición les generaba limitaciones, como no poder acceder a servicios financieros o abrir cuentas bancarias directamente a su nombre.
La experiencia los llevó a buscar una alternativa que les diera mayor orden y control. Esa oportunidad llegó con las Sociedades por Acciones Simplificadas (SAS), un modelo legal creado para simplificar la constitución de empresas. «Comenzamos de cero en enero de 2025 con nuestra SAS», relató Aquino. «Parece increíble que un trámite que podés hacer en un día y que cuesta un dólar te permita dar un salto de formalidad tan grande», añadió.

Las SAS marcaron un cambio profundo para el entorno emprendedor en el país. A diferencia de las sociedades tradicionales, que requieren de dos o más socios, una SAS puede constituirse con una sola persona natural o jurídica. El proceso es ágil: basta con llenar los formularios disponibles en línea en la plataforma CreaEmpresa.gob.sv, firmar de forma autógrafa o con firma electrónica certificada, y recibir la resolución digital.
El marco legal también eliminó barreras que antes alejaban a los emprendedores de la formalidad. Hasta el 31 de diciembre de 2025, el registro de constitución y la matrícula de empresa son gratuitos, permitiendo abrir una SAS con un capital desde $1. Esto reduce de manera significativa los costos de iniciar una empresa formal.
Para Betuel y Luisa, adoptar este modelo significó un cambio inmediato. Lograron ordenar sus finanzas, emitir créditos fiscales y tener acceso a financiamiento. El nuevo esquema también les dio la confianza para consolidar un segundo proyecto: Olivia Diseño Floral. Lo que comenzó en línea se transformó en un local físico que hoy opera bajo el mismo paraguas societario que la agencia.

«La SAS se convirtió en la sombrilla de todo y poco a poco nos permitió profesionalizar nuestros negocios. Eso nos genera mayor credibilidad con los bancos y nos facilita crecer», señaló Aquino.
El impacto también se reflejó en la generación de empleo. «No sé en qué momento llegamos a ser 10 personas dentro de esta idea que nació en el cuarto de servicio de la casa de mis papás», recordó. Con la SAS pudieron inscribir a sus colaboradores en el seguro social y otorgarles prestaciones de ley. «Definitivamente uno logra beneficiar a la gente que trabaja contigo al darle todo el respaldo que antes era complicado», añadió.
El proceso de constitución, contaron, fue sorprendentemente sencillo. «Es tan fácil como ir un día al CNR, llenar el formulario y al día siguiente ya tenés tu certificado. En Hacienda el mismo día salís con tu matrícula, tu tarjeta del IVA y tu NIT», explicó Castillo. Un factor adicional que agilizó los trámites es que ya no se requiere presentar solvencia municipal, un requisito que en el pasado retrasaba las inscripciones.

Con las bases firmes que les da la SAS, Betuel y Luisa ahora piensan en grande: convertir Olivia en un modelo de franquicia, abrir más sucursales y expandirse en el sector turístico con alojamientos en La Libertad. «Siempre hemos creído en la visión y eso nos ha permitido tomarnos en serio los emprendimientos como si ya fueran empresas», expresó Aquino.
La historia de estos jóvenes se suma a la de miles de emprendedores que han encontrado en las SAS un camino accesible y efectivo. Desde su lanzamiento en febrero de 2024 hasta la primera semana de septiembre, se han constituido más de 4,972 SAS en El Salvador, y se proyecta cerrar el año con alrededor de 7,000 nuevas sociedades.







