El Salvador ha tenido las vacaciones más seguras de su historia gracias a las estrategias del Gobierno del presidente Nayib Bukele, que han permitido a la población desplazarse libremente por todo el territorio nacional y gozar de una tranquilidad como nunca había habido.
Por primera vez en muchos años, las actividades religiosas pudieron llevarse a cabo sin ningún problema.
En pleno Centro Histórico de San Salvador —un territorio que, tristemente, estuvo dominado por las pandillas durante los gobiernos de ARENA y del FMLN— ahora no solo la gente llegó hasta altas horas de la noche acompañando los actos religiosos, sino que también otros más también se dedicaron a disfrutar de restaurantes y cafés que estuvieron abiertos durante todo el feriado y hasta muy tarde para atender a los turistas y familias que llegaron a disfrutar de esta parte de la capital.
En San Salvador, como en otras ciudades con afluencia masiva de fieles, como Sonsonate, hubo dispositivos de seguridad, sobre todo en las procesiones del Viernes Santo, día en que se crean alfombras por las calles que recorrerán el viacrucis y el Santo Entierro.
Las autoridades del ramo de Turismo reportan la llegada de más de un millón de visitantes a todo el país que han recorrido los atractivos naturales y disfrutado de la gastronomía, cultura y sitios históricos.
Buena parte de este nuevo éxito en la atracción de visitantes, tanto nacionales como extranjeros, tiene que ver con el clima de seguridad que ahora disfruta El Salvador, donde las jornadas sin homicidios son bastante comunes y no eventos aislados o exóticos como sucedieron en los gobiernos de ARENA-FMLN.
Incluso, durante la administración del prófugo Salvador Sánchez Cerén, del FMLN, no hubo ni un solo día sin muertes violentas.
Gracias a toda esta nueva situación, los emprendedores salvadoreños pueden desarrollarse y ofrecer sus servicios y productos en total libertad, en tanto que las empresas también han logrado crecer y expandirse. En definitiva, la mejora en la seguridad ha sido sumamente beneficiosa para la economía nacional y catapultó la calidad de vida de los salvadoreños.
El presidente Bukele ha logrado con el Plan Control Territorial y el régimen de excepción controlar a las pandillas y, con ello, reducir drásticamente los delitos violentos, algo nunca visto en la historia nacional.







