El impulso que el Gobierno del presidente Nayib Bukele le ha dado a El Salvador, al convertirlo en el país más seguro del hemisferio occidental, también ha tenido repercusiones en el ámbito empresarial.
El sector de la construcción, por ejemplo, es una gran muestra de ello. Con el empuje de un país que se transforma y con el atractivo de la seguridad y de mejores oportunidades para hacer negocios y turismo, las empresas constructoras lideran el crecimiento económico e inspiran a sus pares en otros países de Centroamérica.
De hecho, en el tercer trimestre de 2025 reportó un crecimiento del 26.16 %, lo que significó una inversión acumulada de $2,186 millones, la cual se proyectó hasta un monto entre $2,900 y $3,000 millones al cierre del año. Junto con el sector inmobiliario, la construcción aporta el 15 % del PIB del país y genera 167,000 empleos, entre directos e indirectos.
Como muestra de su dinamismo, la Cámara Salvadoreña de la Industria de la Construcción (Casalco) inauguró esta semana la vigésima edición de la Construexpo, la feria más importante del sector construcción en toda la región.
En este espacio, los visitantes (desde compradores hasta representantes de otras compañías) pueden explorar las últimas tendencias en materiales, tecnología, decoración, maquinaria y soluciones habitacionales.
La edición actual tiene expositores especializados provenientes de El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Honduras, Costa Rica, Panamá, Colombia y de la República Popular China, una muestra variada de la visión, innovación y compromiso que impulsan el desarrollo del sector.
Construexpo se perfila como un espacio de diálogo y conexión entre empresas, el sector financiero, consumidores e instituciones de Gobierno, en donde conocen las nuevas tendencias y avances tecnológicos en el sector.
Casalco alberga altas expectativas con esta feria. «Será una nueva oportunidad de lograr importantes negocios, de ingresar en nuevos mercados y de actualizar las tendencias del sector», afirmó José Velásquez, el presidente de la gremial.
Con el apoyo del Gobierno del presidente Bukele, las empresas constructoras nacionales han demostrado tener la capacidad de ejecutar todo tipo de proyectos, con alta calidad y en tiempos reducidos.
El Estado, por su parte, es un gran dinamizador del sector al impulsar una serie de proyectos de infraestructura pública en los que las constructoras nacionales tienen amplia participación, dinamizando con ello la economía y generando amplias capacidades locales.
Ahora, el sector es el motor de la economía y lo hace en armonía con las leyes ambientales y laborales, ayudando a construir un nuevo El Salvador.





