Municipal Limeño y Dragón brindaron un concierto para el bostezo. Chicharroneros y mitológicos no pasaron de un destemplado 0-0, precario en emociones y digno para silbidos.
En el primer acto la carpa se cerró con una función muy poca emotiva y tampoco mejoró al final. Llevó la iniciativa el anfitrión, pero sin ideas apenas consiguió fraguar dos jugadas de peligro en 45 minutos. Probó Wilma Torres sobre la primera media hora y después a escasos segundos del silbato para la pausa lo intentó Javier Fermán.
En la vuelta a las acciones, obligado por la localía sobre el césped de Ramón Flores Berríos, los mantequeros encimaron sobre la meta mitológica, pero sin generar mayores dificultades a Héctor Ramírez Carbajal bajo los maderos.
En ofensiva el Dragón tampoco hizo mayores méritos para romper el cero. La única ocasión manifiesta de gol se esfumó en un pase servido para Yair Arboleda que inexplicablemente el cafetero no pudo ni siquiera pegarle al balón.







