El número de víctimas mortales a causa de las fuertes lluvias que golpean Honduras continúa en aumento. De acuerdo con los reportes más recientes de los organismos de socorro, 15 personas han perdido la vida en distintos departamentos de dicho país, la mayoría por ahogamiento o por el colapso de estructuras debilitadas por la saturación del suelo.
Las precipitaciones, que se intensificaron durante los últimos días, han provocado derrumbes, crecidas de ríos e inundaciones en zonas urbanas y rurales. Tegucigalpa, la capital, es una de las ciudades más afectadas, con viviendas destruidas, carreteras bloqueadas y familias que han tenido que ser evacuadas ante el riesgo de deslizamientos de tierra.
El Sistema Nacional de Gestión de Riesgos (Sinager) convocó una sesión de emergencia para coordinar las acciones de respuesta, mientras que el gobierno anunció la movilización de equipos de rescate, maquinaria y asistencia humanitaria hacia las regiones más dañadas.
De acuerdo con los reportes oficiales, más de 2,000 viviendas presentan daños, de las cuales decenas han quedado completamente inhabitables. Además, decenas de comunidades permanecen aisladas debido a los deslizamientos que bloquean carreteras principales, principalmente en los departamentos de Francisco Morazán, Comayagua, Choluteca y Valle.
Las lluvias también han afectado los servicios básicos: hay cortes de energía eléctrica, fallas en el suministro de agua y suspensión temporal de clases en varios municipios del país.
La presidenta Xiomara Castro lamentó públicamente la pérdida de vidas y pidió redoblar los esfuerzos de rescate y prevención.
«Las lluvias torrenciales en Tegucigalpa, en otros departamentos y municipios, han provocado inundaciones, derrumbes y me reportan la trágica muerte de una joven de 23 años en un barrio de la capital hondureña», dijo.
Los expertos del clima advirtieron que las condiciones inestables continuarán en los próximos días.







