El Salvador disfruta de un largo período de paz como no lo conoció antes. Los niveles de seguridad conquistados por el presidente Nayib Bukele no tienen precedente histórico ni en el país ni fuera de sus fronteras.
En lo que va de diciembre no se ha reportado ni un solo homicidio. Esta larga racha de días sin homicidios ininterrumpidos es fruto de las políticas de seguridad implementadas por el Gobierno.
Gracias a ello, más visitantes extranjeros llegan al país para conocer «el milagro Bukele» y para aspirar a que algún día tendrán algo parecido en sus propios países.
Comparar la situación actual de El Salvador con la situación que teníamos hace apenas unos años puede resultar hasta increíble.
Producto del éxito del Plan Control Territorial, más de 80,000 integrantes y colaboradores de las pandillas fueron sacados de las calles y enviados a prisión.
Con ello, el país se volvió más seguro y surgieron nuevas oportunidades para que los ciudadanos encontraran la mejor forma de progresar. Los emprendimientos se han multiplicado, las empresas distribuidoras de mercaderías y los repartidores de comida llegan a todos los rincones y los parques se han llenado de las risas de niños y jóvenes a cualquier hora del día.
Pero también han surgido algunos retos, como la regularización de las propiedades que fueron usurpadas ilegalmente por los criminales. Miles de casas fueron utilizadas como centros de operaciones del crimen organizado. Otras más sirvieron para alojar a los delincuentes y a sus familias e incluso hubo reportes de que esas casas tomadas por las maras eran arrendadas a terceros.
Ahora, ya en paz, los legítimos dueños se han dado a la tarea de recuperar las viviendas que tuvieron que abandonar por las amenazas a la vida que les hicieron los pandilleros. También se dieron cuenta de que los servicios que consideraban cortados por la falta de pago seguían activos debido a conexiones ilegales.
En una acción conjunta, el Gobierno, a través de la ANDA y la Asamblea Legislativa, ha aprobado un decreto para facilitar la normalización del servicio de agua potable. Se trata de casas ubicadas en colonias y residenciales que habían sido tomadas por las maras.
El Viceministerio de Vivienda, además, ha trabajado para lograr la recuperación de casas usurpadas y entregarlas a sus legítimos dueños. Y todo esto ha sido posible porque en El Salvador ahora hay paz y tranquilidad.
¡Cuán equivocados estaban aquellos voceros de la oposición que llegaron a decir que de la seguridad no se come!






