Estos son algunos de los episodios narrados en la edición francesa de «Reconciliación», escrita junto a Laurence Debray y publicada este miércoles en Francia. La edición española está prevista a finales de año.
- «Un nudo en el estómago» –
Juan Carlos I, nacido en Roma el 5 de enero de 1938, describe sus recuerdos de niñez, sobre todo en Suiza, donde la familia vivió unos años.
Sin embargo, uno de los momentos que más le marcaron entonces fue cuando se trasladó con 10 años de Portugal a España para ser educado bajo la tutela del dictador Francisco Franco.
«Ese país que era el mío, pero que no conocía, cuyo idioma no hablaba bien», confiesa en la versión en francés de sus memorias.
Al tomar el tren, su padre, el conde de Barcelona, le dijo a su madre: «María, despídete de Juanito [como se conoce cariñosamente al emérito] porque no sabemos cuándo lo volveremos a ver».
«Al oír sus palabras, sentí un nudo en el estómago», recuerda.
- El drama con su hermano –
El soberano alude de forma comedida a otro episodio traumático de su juventud: la muerte de su hermano menor, Alfonso, de 14 años, en 1956.
Ambos estaban «jugando» con una pistola del calibre 22 en la residencia familiar de Estoril, en Portugal. Juan Carlos la habría disparado accidentalmente, en un caso que no fue realmente investigado por las autoridades portuguesas ni españolas.
«Habíamos quitado el cargador. No nos dimos cuenta de que quedaba una bala en la recámara. Se disparó un tiro al aire, la bala rebotó y alcanzó a mi hermano en plena frente», describe.
«Murió en brazos de nuestro padre. Hubo un antes y un después».
- El último mensaje de Franco –
A principios de noviembre de 1975, el general Franco, quien gobernó España con mano de hierro entre 1939 y 1975, está a punto de morir.
El todavía príncipe mantuvo una última conversación con él en el hospital: «Me tomó la mano y me dijo, como en un último suspiro: ‘Alteza, sólo le pido una cosa: mantenga la unidad del país’».
Juan Carlos I pensó que «tenía vía libre para emprender reformas, siempre y cuando no se pusiera en peligro la unidad de España».
- El 23-F –
Uno de los episodios clave de la historia reciente de España fue el intento de golpe de Estado militar del 23 de febrero de 1981, que fracasó gracias al ya rey Juan Carlos I.
El soberano recuerda con todo tipo de detalles aquella noche, en la que pidió que su hijo Felipe estuviera presente: «Su instrucción como rey comenzó ese día».
Los estudios de la Radiotelevisión Española también fueron tomados y los equipos tardaron en llegar a la residencia real.
«Por fin grabo mi mensaje a la nación. (…) Me puse la chaqueta de general. Para ir más rápido, ni siquiera me puse los pantalones», rememora. «Mi discurso es sobrio y eficaz, de noventa segundos».
- «Hispanoamérica» –
«Yo soy un rey español que ama Hispanoamérica», subraya en un capítulo consagrado a los vínculos entre España y las naciones latinoamericanas que, según él, quiso «revitalizar».
Según el rey emérito, sus relaciones con todos los líderes latinoamericanos fueron «respetuosas, salvo una»: el venezolano Hugo Chávez, a quien dijo durante una cumbre en 2007 en Chile: «¿Por qué no te callas?».
Pese a no compartir sus ideas políticas, destaca su relación «casi familiar» con el cubano Fidel Castro: «Me enviaba cada año una buena caja de puros hasta que dejé de fumar (…) Siempre me emocionaba».
- Regalos –
El exmonarca explica en varias páginas el porqué de los cuantiosos obsequios que recibía, especialmente de algunas familias reales árabes, «un acto de prodigalidad de una monarquía hacia otra».
Sobre el donativo de 100 millones de dólares del difunto rey de Arabia Saudita, Abdulá, admite que fue «un grave error» aceptarlo.
A raíz de las revelaciones cada vez más embarazosas sobre el dudoso origen de su fortuna, abandonó España en 2020 después que se abriera una investigación judicial contra él, que fue más tarde archivada.







