La curiosidad y el interés que genera la visita de cientos de turistas nacionales y extranjeros a Los Tercios se debe a la espectacular composición que posee: piedras hexagonales que se encuentran apiladas verticalmente sobre la cual cae un manto de agua.
«El nombre de la cascada se le da porque parece que están formados por tercios de madera, aunque sus aguas provienen del río Las Ánimas», explica Edwin Barrera, uno de los guías.
Para llegar a la cascada hay que realizar un descenso, de unos 20 minutos aproximadamente, en un camino rocoso. En el trayecto se observar otro muro, pero en este las piedras están colocadas de forma horizontal que a lo lejos cualquiera los confunde con rajas de leñas apiladas.



Aunque la ruta no es complicada, lo mejor es solicitar apoyo de un guía, ya sea para que acompañe o para que narre las leyendas que explican, de manera popular, cómo se formó el lugar.
Un dato importante es que Los Tercios ha sido objeto de estudio por varios investigadores quienes han querido encontrar respuesta lógica a su formación.
Sino se quiere llegar hasta la parte baja de la cascada, en el lugar hay dos grandes miradores, donde se puede contemplar la belleza del lago Suchitlán con los cerros de Honduras y Chalatenango de fondo. Si se prefiere, también está la opción de acampar o hacer un picnic mientras se relaja en medio de la naturaleza, disfruta el canto de las aves y contempla el lago.
Los Tercios está abierto de lunes a domingo, de 8:30 a.bm. A 5:30 p. m. Suele ser muy visitada durante el periodo de lluvia, cuando se puede apreciar en su máximo esplendor la caída de agua, pero también es frecuentada en periodo seco ya que muchos disfrutan de la singular forma geométrica de las rocas y aprovechan escalarlas.
La leyenda tras sus aguas
A través del tiempo, la cascada se ha visto rodeada de cuentos, misticismo y leyendas que tratan de explicar la peculiar forma que poseen las rocas.
La más conocida, según los lugareños, es que en tiempos antiguos existía en el lugar un almacén donde se vendía telas. El dueño tenía una hija que se enamoró de un indígena, pero sus padres le prohibieron la relación porque él era pobre, así que al no concederle la mano de la damisela el indígena lanzó una maldición sobre el padre de la joven la cual consistía en convertir en roca toda su riqueza y su almacén. Así, las rocas son los antiguos rollos de tela.
Otra historia detalla que se trata de un lugar mágico y al fondo de la poza existe una «pescadita dorada». Cada invierno, la cascada cobra vida gracias al pez, pero nadie puede verlo. Quien lo hace, no vive para contarlo o termina perdiendo la cordura.

Recomendaciones al visitar la cascada
Si deseas visitas el lugar ten en cuenta las siguientes recomendaciones para que tengas un viaje placentero y lo disfrutes al máximo.
- Si vas en vehículo deberás pagar parqueo. El costo es módico.
- Cada visitante, sin importar su edad, debe cancelar el valor de la entrada.
- Aunque la cascada se encuentra cerca del parqueo, es conveniente llevar calzado adecuado para la caminata, ya que el terreno es irregular.
- De ser posible, utiliza repelente contra los insectos para evitar picaduras.
- Si decides bañarte en la poza que se forma debajo de la cascada, debes tener precaución ya que hay rocas que te pueden cortar.
- Carga tu botella con agua para que te hidrates de forma oportuna.







