El gran maestro español de las artes Valero Lecha murió hace 48 años y cinco de sus estudiantes le rinden tributo con la exposición «Lúmenes», en el Centro Español, en San Salvador.
Dinorah Preza, Ana Cristina Campos, Augusto Crespín, Rubén Olivares y Mauricio Mejía han seguido con determinación lo aprendido con su maestro y han logrado desarrollarse en cada una de las ramas artísticas que escogieron.
Hay pinturas (figurativas, bucólicas, abstractos), dibujos y esculturas. Cada uno tiene su sello personal y lo mostrarán hasta el 23 de septiembre, cuando termine oficialmente la exposición.
Víctor Andaluz fue el curador de la obra y comparte que trabajó en el proyecto durante tres meses, luego de recibir la idea del homenaje de parte del Centro Español.
En un primer momento se habló de una exposición académica sobre el trabajo inicial de los estudiantes junto a Lecha, no obstante, se mezclaron otras ideas como que sus exestudiantes mostraran no solo lo aprendido en sus años de juventud si no parte de su trayectoria hasta la etapa artística actual. Solo de esta manera se comprende que haya obras de diversas décadas que permiten un recorrido interesante en el tiempo.
La exposición inicia con Olivares con retratos y paisajes. Mejía expone temas sociales. Siguen Crespín y Campos con personajes, escenas cotidianas, abstractos y naturaleza. Cierra Preza con más abstracto incluyendo dos esculturas.
«El sentido de la exposición es, no solo realzar el trabajo que Valero ha hecho en el país, hay que recordar que él era un español muy salvadoreño y decidió, en lugar de traer su cultura a nuestro país y dejarla aquí impregnada, él decidió mantener la cultura salvadoreña, él decidió que estos jóvenes de la época trabajaran y aprendieran de su cultura y es la transformación que podemos ver ahora de estos artistas consolidados», comparte Andaluz.

El curador habla también de otro recorrido que puede apreciarse en la exposición: «Iniciamos por la época académica, la época formal del retrato, el paisaje, esas escenas bucólicas tan fantásticas llenas de luz, lo rural, el costumbrismo, y avanzamos hacia una crítica social, hacia un arte figurativo que después Valero lo tomó, y con ellos [sus estudiantes] empezó a experimentar el arte abstracto».
Al hablar sobre el nombre de la muestra, «Lúmenes», Andaluz indica que este término, que se usa para medir la cantidad de luz, aplica bien a la luz artística que compartió Lecha en El Salvador, al brillo de cada una de las piezas en exposición (el uso de la luz que poseen), así como a la luz con que ahora brillan cada uno de los exestudiantes del maestro español.
«Son como tres tipos de luz, esa triada me permitió trabajar. Tenemos la luz figurativa que se forma en las piezas […] hay una luz muy natural, otra bastante rebuscada. Los abstractos tienen una iluminación intencional, por ejemplo, la maestra Campos va de un figurativo hasta un abstracto donde la luz no se pierde, sino que se transforma para podernos llevar hasta ese mundo del que ella habla, la deshumanización cultural, la migración. Entonces, la luz de las obras es lo primero que vemos, luego tenemos la luz de las enseñanzas y la luz de sus estudiantes, quienes te cuentan historias maravillosas de la época en que estudiaron con él, una riqueza cultural y también histórica que te permite acercarte a esa época y saber que no era solo un maestro, sino un humanista, que estaba dedicado a enseñarles todo lo que él sabía», dijo Aguiluz.
La exposición «Lúmenes» incluye la obra «Las hermanas», que fue pintada por Lecha en 1935, la cual está acompañada por un fragmento de su biografía donde destacan expresiones del maestro sobre sus orígenes, el amor al arte y su disposición a compartir sus conocimientos.ue pintada por Lecha en 1935, el cual está acompañado por un fragmento de su biografía donde destacan expresiones del maestro sobre sus orígenes y el amor al arte.

VALERO LECHA
Fue un destacado pintor y maestro, cuya influencia en el arte salvadoreño es incuestionable. Nació el 4 de marzo de 1894 en la villa de Alcorisa, Teruel, España. De origen humilde, Lecha creció en un entorno rural, como él mismo describió: «Soy hijo de un carnicero, en mi pueblo fui pastor de ovejas, trabajador de la tierra, estudiante para fraile y albañil».
Desde joven mostró inclinación por el arte realizando rótulos en su pueblo sin cobrar por ellos.
A los 17 años emigró a Buenos Aires, Argentina, donde se desempeñó en diversos trabajos, incluyendo albañil y camarero, mientras se formaba en las artes: «Aprendí el oficio de pintor de brocha gorda y rotulista», escribió Lecha.
En 1938 fundó la Academia Valero Lecha en San Salvador que se convertiría en un pilar de la formación artística en el país. «He puesto toda mi alma en ellos con toda generosidad y nobleza», expresó el maestro. Murió el 20 de agosto de 1976, en San Salvador. (Tomado del afiche en homenaje a Lecha).







