El Salvador se ha convertido en el país más seguro del hemisferio occidental, lo cual es un logro muy grande, sobre todo porque en las administraciones de ARENA y del FMLN se convirtió en la nación más peligrosa del mundo, con más homicidios que zonas que formalmente estaban en querra.
Y todo fue porque tanto ARENA como el FMLN dejaron crecer a las pandillas y, una vez estuvieron fortalecidas, pactaron con ellas para jugar con la vida de millares de salvadoreños.
De acuerdo con datos de Infosegura -alianza estratégica regional entre el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID)-, en 2023 se reportaron 8,361 asesinatos en Centroamérica y República Dominicana. De ellos, solo 154, es decir, el 1.84 % del total, ocurrieron en El Salvador. Infosegura se especializa en la formulación y en la puesta en marcha de políticas públicas en materia de seguridad ciudadana y justicia en América Central y República Dominicana.
El último informe no solo revela que El Salvador es el país con menos homicidios, sino que también fue el que reportó más reducción respecto al año anterior: de 495 muertes violentas en 2022 bajó considerablemente a las 154 de 2023, es decir, un 68.9 % menos.
Honduras tiene el récord de país más violento de Centroamérica, con 3,035 homicidios el año pasado, seguido de Guatemala, con 2,944. En tercer lugar quedó República Dominicana, con 1,237, y Costa Rica, con 904. Belice, con una población de poco más de 400,000 habitantes, reportó 87.
Un dato impactante tiene que ver con Costa Rica, que reporta incremento de homicidios por cuarto año consecutivo: 248 más que en 2022, lo que equivale al 37.8 %.
Las políticas de seguridad del Gobierno del presidente Nayib Bukele han logrado convertir a El Salvador en una nación que conquistó la paz por primera vez en su historia. Los altos niveles de seguridad permiten al país mejorar sus perspectivas económicas, atrayendo más inversiones y dinamizando a la empresa privada, que responde al impulso desde el Estado con más emprendimientos y proyectos.
La enorme labor de las fuerzas de seguridad pública -Ejército y Policía-, además de la labor de jueces, fiscales y diputados (que mantienen vigente el régimen de excepción), garantizan que las pandillas serán derrotadas. Por ahora los esfuerzos estatales se encaminan a que las desarticuladas estructuras de las maras no se recompongan.






