Más de 19,000 mujeres se han formado como promotoras comunitarias con el proyecto Aumento de las Medidas de Resiliencia Climática en los Agroecosistemas del Corredor Seco de El Salvador (Reclima).
Esta iniciativa, que impulsa la participación y el liderazgo de las mujeres, es ejecutada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), los ministerios de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), Agricultura y Ganadería (MAG) y el Fondo de la Iniciativa de las Américas (Fiaes).
Las promotoras son capacitadas por la FAO para liderar los procesos locales de adaptación al cambio climático en sus comunidades en el corredor seco, que incluye los departamentos de Usulután, San Miguel, Morazán, La Unión y Cabañas.
«Para mí ser promotora comunitaria ha significado mucho. He adquirido experiencia, entre todos hemos aprendido cosas nuevas que nos han beneficiado, porque había ideas que nosotros no conocíamos. Hoy las conocen y las aplican en sus lugares», expresó Mercedes Girón, promotora del caserío La Vega, en San Miguel.
Explicó que ahora les pueden enseñar a los agricultores diferentes técnicas de siembra. Por ejemplo, la siembra en terraza, que consiste en aplanar el terreno para crear plataformas de cultivo en diferentes niveles. Este método retiene la humedad necesaria para las plantas y permite cultivar en terrenos que de otra forma no serían aptos.
«Ellos no tenían ni idea de qué es la terraza, sembraban el árbol y ahí lo dejaban. Entonces la lluvia lo destruía todo. Gracias a la terraza se puede sostener hasta la humedad. Han logrado ese conocimiento. También tenemos barreras vivas que sostienen bastante tierra, y gracias a eso tenemos hasta zacate que le sirve al ganado», agregó.
De esta manera, el proyecto integra la participación de las mujeres para que sean beneficiarias y agentes de cambio en la resiliencia comunitaria. Las promotoras también les enseñan a sus comunidades sobre la conservación de los suelos y el agua, la diversificación de cultivos, huertos familiares y el aprovechamiento de aguas lluvias.
Desde 2021, cuando el proyecto Reclima comenzó su intervención, más de 50,000 familias del corredor seco han sido beneficiadas con capacitaciones en la implementación de prácticas de agricultura adaptadas al clima, la introducción de sistemas de cosecha de agua lluvia para mejorar el acceso durante las épocas secas, la restauración y la conservación de ecosistemas degradados.







