El Salvador cuenta con más de 72 edificios que han sido levantados bajo principios de construcción sostenible, informó recientemente Juan Sifontes, presidente de El Salvador Green Building Council (ESGBC).
Esa cifra incluye centros comerciales, oficinas corporativas, viviendas y complejos de viviendas. En detalle, actualmente existen nueve inmuebles con la certificación Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental (LEED, por sus siglas en inglés), una de las más reconocidas a escala internacional; otros 42 están en proceso de recibirla.
Sifontes señala que LEED es el sistema «más holístico, más completo», ya que evalúa múltiples aspectos de un edificio, incluyendo el diseño sostenible, la eficiencia energética, el uso de materiales sustentables, la calidad del aire interior y la gestión del agua y los residuos.
Una de las firmas de construcción que ya utiliza ese sistema para sus proyectos es Inversiones Bolívar. «Dentro del ADN de Inversiones Bolívar está la incorporación de procesos de certificación LEED», apuntó el experto.
Por otro lado, mencionó, aunque sin cifras exactas, que hay varios desarrolladores que también optan por el certificado Excelencia en Diseño para Mayores Eficiencias (EDGE, por sus siglas en inglés), que es menos completo, pero que también revisa la eficiencia en el uso de recursos en los edificios, incluyendo energía, agua y materiales de construcción. Indicó que, por ejemplo, la ONG Hábitat para la Humanidad ha establecido a EDGE como su estándar para el levantamiento de 2,000 viviendas por año.
«Ya tienen una casa completamente certificada, que fue su piloto, y hoy están extendiendo ese modelo. Varios desarrolladores también ya dieron el salto y están sometiéndose para construir edificios de altura bajo EDGE», comentó.
Sifontes destacó que el país vive un momento importante en el desarrollo inmobiliario, lo que hace más urgente impulsar las prácticas sostenibles para asegurar edificaciones seguras, confortables y con nulo impacto en el medioambiente. En su opinión, son cada vez más las firmas que incorporan en su ADN estos elementos, pues en algunos casos reducen los costos.
«Vemos zonas en oriente como polos de desarrollo. El stock de metros cuadrados construidos en El Salvador se va a triplicar. Hacerlo sostenible es hacerlo más barato y con la máxima calidad», dijo.
«La construcción sostenible se divide en tres líneas: la primera es la construcción con respeto al medioambiente; dos, que sea hecho con un proceso de diseño integrativo, que busca la máxima eficiencia en la construcción del edificio, en términos de energía, agua y materiales; y lo último es que todo sea hecho con la máxima calidad de confort», añadió.







