El Salvador vive una verdadera transformación en seguridad pública gracias a las acciones implementadas por el presidente Nayib Bukele para combatir a las pandillas, consignó ayer «Milenio», periódico de México, en sus ediciones impresa y digital.
«La actividad delictiva de las pandillas mantuvo aterrorizada a la población salvadoreña por décadas, luego de la deportación desde Estados Unidos de integrantes de la Mara Salvatrucha (MS-13) y Barrio 18 —subdividida en dos grupos: ‘sureños’ y ‘revolucionarios’—, que en su país se dedicaron a reclutar jóvenes para cometer toda clase de crímenes», relató el medio de comunicación.
Señaló que los grupos pandilleriles fueron los responsables de la ola de crímenes como los homicidios, las extorsiones y los robos. No obstante, agrega, la implementación del estado de excepción en marzo de 2022 por parte del Ejecutivo puso un punto final a este tipo de hechos.
«Desde marzo de 2022 está decretado el estado de excepción por el presidente Nayib Bukele. Las autoridades pueden detener a presuntos responsables, catear sus domicilios y encerrarlos a todos, sin orden judicial. Con un sólo sustento: ser pandillero es ser terrorista», explica el medio mexicano.
Con la implementación del estado de excepción, el Ejecutivo envió a la Asamblea Legislativa un pliego de reformas a leyes como el Código Penal, para aumentar las penas carcelarias contra los cabecillas de pandillas, así como para el resto de los integrantes.
Además, el Ejecutivo inició la construcción del Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) para recluir a los pandilleros capturados con la medida constitucional.
Alejandro Domínguez, periodista de «Milenio», tuvo acceso a la megacárcel y describió parte de los estrictos controles de seguridad que hay en el lugar.
«Cruzamos los arcos detectores de metal, mochilas, sudaderas o chamarras a la banda de rayos X; nosotros, a una cápsula que les permite ver hasta los huesos.
Después, una revisión física en la que hay que retirar los zapatos y calcetines […]. Para llegar a las celdas se atraviesa un control de seguridad adicional», detalló en la publicación, acompañada en X de varios videos.
Reportó que ocho módulos conforman el Cecot, con techos metálicos y paredes de concreto que están ventilados en la parte superior. «Antes de la hora de dormir… revisión sorpresa. Custodios y granaderos ingresan al módulo, quienes piden a los internos colocarse sentados y viendo hacia la pared. Dos celdas son vaciadas. Salen uno a uno, corriendo, sin playera, con las manos sobre la nuca y agachados», describió.
Domínguez reportó que el clima de seguridad se vive en todo el país, como es el caso del Centro Histórico de San Salvador, que ahora es un atractivo turístico, pero que en el pasado fue una zona controlada por las pandillas.







