Nadie dijo que iba a ser fácil. Cuando se le declara la guerra al mal se está consciente de que vendrán muchos días de zozobra, que la mayoría de veces será cuesta arriba, porque el mal opera de manera siniestra y cruel. Cuando se tomó la decisión de transformar nuestro país se sabía que vendrían momentos difíciles.
Los salvadoreños debemos hacer frecuentemente el ejercicio de preguntarnos cómo estábamos antes y cómo nos encontramos actualmente; sin duda, la mayoría de la población contestará que su calidad de vida ha mejorado, y eso no quiere decir que todo esté bien; por supuesto que hay mucho trabajo por hacer, es que no es fácil enderezar el rumbo de una nación que fue saqueada por cada gobierno de turno desde sabrá Dios cuando.
Todo esto hasta que alguien tuvo la visión, el liderazgo, la voluntad y la fortaleza de darnos a los salvadoreños una mejor condición de vida, con un gran equipo detrás que cada día lucha por el bienestar de los salvadoreños. Son miles de personas de la maquinaria del Estado que todos los días luchan por salvaguardar la esfera de derechos de todos los salvadoreños, y que por muchas cosas que pasen en el camino esa maquinaria no se detendrá por alcanzar el gran objetivo, la plenitud de los salvadoreños.
Los salvadoreños estamos unidos y confiamos en este proceso, juntos lograremos trascender y continuar con esta redención que estamos viviendo. La pírrica, pero ruidosa oposición tratará de desquebrajar este gran proyecto por cualquier razón; mucha información es sesgada, con una narrativa maliciosa y poca objetiva, que claramente tiene el propósito de desacreditar, de dañar y sobre todo desestabilizar. Hablan en nombre de los salvadoreños y su opinión no representa el sentir de la mayoría.
Es que los salvadoreños estábamos en el fondo de un pozo vacío a 50 metros de profundidad, en la oscuridad, sin poder salir, sin nadie alrededor, estábamos tan profundo que no veíamos una luz de esperanza, hasta que vino alguien que escuchó nuestros gritos, nos lanzó una cuerda y nos sacó nuevamente a la superficie.
Los seres humanos tenemos una gran capacidad de adaptación y nos estamos adaptando al nuevo contexto de nuestro país, pero sería un gravísimo error no tener presente de dónde venimos, de olvidar el gran esfuerzo que se ha hecho por parte de todos los salvadoreños para que ahora sí seamos un país en vía de desarrollo.
No tengo duda de que nuestro país seguirá en este camino de progreso, estamos en un período histórico para El Salvador, porque estos son los cimientos para un nuevo camino, y juntos lograremos que esta transformación siga siendo una realidad.






