A solo nueve kilómetros de Sonsonate Centro y a unos 74 de San Salvador, se encuentra el pintoresco distrito de Nahuizalco, un lugar que ofrece una riqueza cultural, gastronómica y religiosa que se ha mantenido de generación en generación.
En el pasado, el distrito era considerado uno de los más peligrosos del municipio de Sonsonate Norte, tanto residentes como turistas eran asediados por las pandillas, sin embargo, con la llegada al poder del actual Gobierno y a la implementación de medidas de seguridad como el Plan Control Territorial y el régimen de excepción, Nahuizalco, un pueblo en el que se respira paz y tranquilidad, crece ahora tanto en turismo y comercio, como en devoción.

«Gracias a Dios hoy está más seguro. Uno puede andar más tranquilo donde uno quiera, ya no hay problemas de que ya no se puede ir a tal lugar porque no somos de allí», indicó Yesenia Margarita Nolasco, de 35 años, quien tiene 15 años de vender antojitos a un costado del parque central del distrito.
Añadió «antes el barrio La Trinidad y el barrio las Mercedes eran los más peligrosos, eran los dos más contrincantes, porque en un lado eran de un bando y en el otro eran de otra pandilla y allí estaba la controversia, porque nadie podía pasar de un lado a otro, ahora si se puede. Ahora uno se puede ir a meter donde uno quiera, eso es bueno porque ayuda más al turismo, al comercio y todo, gracias a Dios en ese aspecto ahora ha mejorado bastante Nahuizalco».
La vendedora de nuégados, enchiladas, yuca y papas fritas, quien heredó el negocio de su abuela, afirma que en los últimos años la seguridad ha ayudado al desarrollo del distrito.
«Económicamente ahora me va mejor que antes, porque antes con el mercado viejito estábamos más escondidos, más lejitos, entonces ya hoy que está el parque remodelado, todo es mejor», afirmó la vendedora.
La opinión de Nolasco, es compartida por Aurelia Esterlina Lue Tepas, de 57 años, quien vende tayuyos, ticucos, pupusas y tamales a base de masa de yuca, tradicionales delicias culinarias de Nahuizalco.

«Gracias a Dios tenemos como los últimos cuatro o cinco años que ha mejorado bastante la seguridad y el desarrollo, antes era peligroso el camino del parque central hasta el cantón Anal Arriba, que es de donde yo vengo, a nosotros nos asaltaban, ahorita que está reparada la calle ya podemos viajar en pick up, y en 15 a 20 minutos llegamos hasta allá, pero antes que caminábamos nos llevábamos una hora y en el camino nos podía pasar de todo», expresó Lue Tepas.
Ambas comerciantes llegan todos los días a vender sus productos a un costado del parque, sin embargo, aseguran que la devoción que se vive en el distrito, contribuye a que los mejores días para las ventas sean los sábados y domingos.
«El día que más se vende es el domingo, como ese día hay cinco misas, viene bastante gente, es el día que entra más gente del campo, entonces por eso, ese día se vende un poco más», explicó Nolasco.
CUARESMA Y SEMANA SANTA
Al igual que el turismo, el desarrollo y el comercio, la fe católica y la devoción con la que se viven los actos religiosos han crecido en los últimos años en Nahuizalco, un distrito que siempre ha sido reconocido por su fervor, sobre todo en el tiempo de cuaresma y Semana Santa.
«Nahuizalco es un pueblo de fe y esperanza, la devoción se mantiene hacia las sagradas imágenes y pues ha crecido en los últimos años. De jueves santo en adelante Nahuizalco recibe a cientos de feligreses que llegan para formar parte de las diferentes procesiones que se hacen», indicó Samael Hernández, secretario de la hermandad de Jesucristo Nazareno y Santo Entierro de Cristo.
Hernández detalló que un claro ejemplo de este crecimiento, es la vigilia pascual y la procesión de las velas.
«Antes esa procesión recorría solo dos cuadras hasta la parroquia, pero cuando los sacerdotes vieron que ya no cabíamos y que era un montón de gente se movió hasta el barrio El Calvario. Después, como vieron que ya no se cabía, se movió hasta el desvío, donde se hace una fogata, la bendición del fuego, después encienden el sirio con el mismo fuego que se ha bendecido y se viene en procesión con el sirio pascual hasta la iglesia central de Nahuizalco», explicó Hernández.
La cuaresma y la Semana Mayor no siempre se vivió en paz y tranquilidad en el distrito, en los años más peligrosos del país, entre el 2009 y el 2015, los pandilleros también intentaron frenar y limitar las celebraciones de la iglesia.

«Hubo un Viernes Santo que los pandilleros quisieron quitarnos la urna durante la procesión del Santo Entierro, mataron a un muchacho que le decían «el chato». Él no iba en la procesión solo estaba viendo cuando pasaba, pero los pandilleros lo que querían era que paráramos, que no siguiéramos con la procesión, pero nosotros seguimos, eso fue como en el 2009», dijo Roberto Antonio Tepas, directivo de la hermandad.
Tanto los lugareños como los feligreses de Nahuizalco aseguran que el crecimiento económico y religioso que ha tenido el distrito no hubiera sido posible sin las medidas de seguridad implementadas desde el Ejecutivo.







