La propuesta nos lleva de un proceso de evolución constante a una revolución estructural del aparato productivo y de nuestras relaciones de producción y productividad; dicho en buen salvadoreño, el salto cualitativo es de una fase primaria, agrícola e industrial incipiente a producir en la nube; de producir caña de azúcar a crear una app capaz de facilitarle la vida a alguien en España o Perú y solventarle un problema de la vida diaria.
Esa es una tarea, la otra es llevar todo un proceso de investigación científica de alianzas con organismos de todo el mundo; nuestra juventud debe tener un destino más elevado que sus antecesores. ¿Es factible?, claro que sí. Todo está en tener una mentalidad donde los cambios de paradigmas sean parte del proceso, nuestro talento humano joven tiene que aspirar a una carrera donde las habilidades cerebrales tengan más peso que las habilidades mecánicas y manuales.
Nuestro pueblo tiene una inteligencia natural como la de un japonés. Entonces, ¿por qué no organizar un ente supranacional capaz de apoyar financieramente a jóvenes talentos que se puedan preparar en centros de investigación en países avanzados en estas áreas, con cláusulas estrictas de retorno para implementar esos conocimientos en nuestro país? La organización es clave. Un plan diseñado donde se especifique qué áreas queremos potenciar y dónde están los mejores en estas áreas; no hablamos de un caso o algunos casos en particular, sino más bien de toda una campaña donde de forma masiva produzcamos talento humano de alto nivel. La idea es que la exportación de este servicio científico y tecnológico contribuya con varios puntos en la producción nacional, ya que el valor agregado y los márgenes de rentabilidad son elevados.
Decíamos en la parte uno de esta columna que tenemos que crear nuestro propio Silicon Valley, donde permanentemente se investiguen las necesidades en tecnología de forma coordinada, como una organización privada con apoyo gubernamental donde este organismo con vida propia sea un vivero de propuestas de soluciones de alta tecnología. Asimismo, la creación de un consejo de ciencia nacional con alianzas estratégicas con organismos de investigación. Esto para exportación y consumo propio; dicho de otra forma, proponemos un techion de ciencias y tecnología y/o un instituto salvadoreño de ciencias.
Aprovechemos todos esos factores positivos, saltémonos fases del proceso, de la agroindustria, a preparar futuros premios nobeles en medicina. ¿Estoy exagerando? Me niego a pensar que sí. Exportemos soluciones, sistemas en diferentes áreas, aplicaciones de forma masiva, seamos referentes a escala mundial de la creación de un plan donde la mente, la inteligencia y la creatividad se convierten en protagonistas para elevar el nivel de vida de la mayoría.
Sigamos con todo lo demás, el éxito en seguridad y turismo son una prueba palpable de que, con una voluntad férrea, los sueños se cumplen. La creación de una supraconciencia capaz de transformar una sociedad violenta sin futuro a una sociedad con aspiraciones elevadas es factible. Todos los elementos se están alineando para que nuestro destino cambie para bien, no podemos dejar pasar esta oportunidad. La fusión entre plataformas logísticas y tecnológicas nos proporciona tejer un futuro cualitativamente más elevado.







