El presidente Nayib Bukele inauguró el nuevo mercado San Miguelito, en San Salvador, destruido por un voraz incendio que consumió los trabajos de cientos de vendedores y pequeños emprendedores que trabajaban apiñados y en malas condiciones en una infraestructura inadecuada, con poca higiene y, sobre todo, en abandono.
En donde estuvo un calamitoso edificio con serias deficiencias –un espacio mal aprovechado y que por mucho tiempo fue el territorio de extorsiones de las pandillas y de los agiotistas que estrangulaban a los comerciantes con onerosas cuotas, una usura sin control y permitida por las antiguas autoridades— ahora se yergue una moderna edificación de cuatro pisos que incluso tiene una amplia terraza donde se ubicarán negocios de venta de comida, licuados y refrescos.
Con el mercado San Miguelito y otros cuatro más entregados de forma simultánea en Chalchuapa (Santa Ana Oeste), El Triunfo (Usulután Norte), Tapalhuaca (La Paz Oeste) y Monte San Juan (Cuscatlán Sur), el presidente Bukele presentó la nueva Dirección de Mercados Nacionales, la cual será la institución que regulará estos espacios comerciales.
El mercado San Miguelito está a un kilómetro del Centro Histórico de San Salvador y se convertirá en un imán para revitalizar esta parte de la capital. De hecho, su modernización implica la habilitación para el comercio de 45,000 metros cuadrados donde se ubicará más de un millar de puestos de venta distribuidos en cuatro niveles conectados por gradas, pero también por ascensores. El edificio está coronado por una terraza con una espectacular vista de la ciudad y con una extensión de 5,600 metros cuadrados donde se ubicarán otros 24 negocios.
El presidente Bukele anunció que este mercado abrirá de noche para facilitar las compras a aquellos que trabajan durante el día. Además, anunció que a los comerciantes que se instalen en el nuevo San Miguelito se les va a cobrar lo mismo que pagaban antes en el mercado viejo.
Estos cambios forman parte de la transformación que el Gobierno del presidente Bukele impulsa en toda la nación. En cuanto a las ciudades, el ordenamiento ha hecho resurgir el Centro Histórico de San Salvador, convirtiéndolo en uno de los destinos más buscados por los turistas.
Parece simple, pero encierra una verdad contundente: los mercados deben ser mercados. Y debe ser así porque por décadas fueron usados como bodegas de los comerciantes que usaban calles, plazas, parques y aceras de la ciudad para vender. Y así como los mercados deben ser mercados, también las calles deben ser calles, las plazas deben ser plazas y los parques deben ser parques. Orden y disciplina para el desarrollo.





