La película española «Alcarrás», de la directora Carla Simón, se alzó con el Oso de Oro del festival de cine de Berlín y la mexicana «Manto de gemas» logró el Premio del Jurado, en una edición con claro predominio femenino.
«Alcarràs» fue rodada con actores no profesionales, todos ellos agricultores de la región donde transcurre la historia, en la provincia de Lérida.
Es la segunda vez que Carla Simón (35 años) acude a la Berlinale, y volvió de nuevo para recoger un premio.
Es también la primera directora española en recoger un premio a la mejor película en un gran certamen internacional.
Rodada en Alcarràs, una localidad catalana, la película narra la historia de los Solé, que se ocupan desde hace tres generaciones de las tierras de una familia adinerada, los Pinyol.
El heredero de los Pinyol quiere arrancar los melocotoneros para instalar placas solares, lo que deja a los Solé, y en especial al patriarca de la familia, Quimet, ante la disyuntiva de adaptarse o partir.
«Creo que me considero ya hija de este lugar [Berlín]. Quizás debería venir a vivir aquí porque cada vez que vengo algo maravilloso ocurre», dijo una emocionada Carla Simón al recoger el premio. La productora, María Zamora, apenas podía contener las lágrimas a su lado.
«Quisiera dedicar este premio a las pequeñas familias de agricultores que cultivan la tierra cada día, para que esta comida llegue a nuestro plato», dijo la directora catalana.
Simón ganó en 2017 el premio a la mejor ópera prima en Berlín con «Verano 1993», de nuevo una cinta rodada en un ambiente rural, y con aires autobiográficos.
Su cine es casi documental, con una especial sensibilidad para retratar las escenas familiares, y particularmente la visión de los niños.
«No me canso de trabajar con niños. Es natural para mí quizás por el hecho de que viví una infancia vulnerable. Y aportan a los adultos: les obligan a ser más espontáneos», aseguró Simón.







