La crisis sanitaria por la COVID-19 genera grandes secuelas económicas y sociales que se reflejan en la caída de algunas de las principales economías del mundo. Esto aumenta significativamente los niveles de desempleo, pobreza y desigualdad.
Como consecuencia de esta pandemia, los sistemas de producción en las cadenas de la economía tradicional fueron afectados fuertemente en la producción y en la oferta a partir del cierre de tiendas y establecimientos de comercios físicos, los confinamientos y la restricción a los desplazamientos de personas.
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Sin embargo, esta nueva normalidad da paso al auge de la economía digital que, aunque no es nueva, se ha abierto a un nuevo modo de compra de la mayoría de los ciudadanos alrededor del mundo.
Pedro Zugarramurdi, socio coordinador de la práctica de impuestos a escala nacional para Grant Thornton México, sostiene que «la crisis actual de la pandemia lo único que ha provocado, en este sentido, es la aceleración de la digitalización de la economía».
«Ya teníamos varios años donde las propias economías se habían ido transformando a una economía más digital. Lo único que ha provocado esta pandemia es la aceleración de estos negocios digitales. Los que estaban en procesos con sus empresas, de meterse a la economía digital, han tenido que unirse, cambiar y evolucionar rápidamente para adaptarse a esta nueva realidad», indicó el ejecutivo.
El mexicano dijo que este nuevo cambio de la digitalización de la economía ha provocado también, desde el punto de vista de los gobiernos, aumentar la presión que tienen sobre las finanzas públicas, ya que las empresas van cambiando drásticamente a este tipo de economía digital, y «el marco legal no está preparado para gravar a esas economías digitales».
Brian Armstrong, profesor de la Universidad del Witwatersrand, en Sudáfrica, mantiene que «la economía digital está con nosotros». Sin embargo, las fronteras entre lo digital y lo tradicional se están desdibujando a medida que el cambio tecnológico impregna todas las facetas de la vida moderna.
Para el sudafricano, este cambio del tipo de economía a escala mundial obliga a los gobiernos a ir avanzando a la par de este tipo de comercio, ya que prácticamente será la economía que predominará en el futuro.
En el caso de El Salvador, la creación de empresas en línea tuvo un repunte para tiempo de cuarentena, y algunas de ellas reportaban el doble de ventas de manera digital.
Además, este tipo de economías o negocios creó una fuente de empleo para personas motociclistas, que se encargaron de los servicios de entrega a domicilio debido al crecimiento exponencial que hubo en la venta por medio de plataformas electrónicas.
MARGO LEGAL PARA LA ECONOMÍA DIGITAL
Pedro Zugarramurdi, indicó que, en la actualidad, los «países industrializados y emergentes», llamados el Grupo de los 20 (G20), que son parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), están discutiendo diversas propuestas para realizar una reforma consensuada en las normas fiscales internacionales, con el objetivo de abonar a los desafíos monetarios que representa la digitalización de la economía.
Hasta el momento, la OCDE ha presentado un anteproyecto en el que recoge una serie de hechos y problemas derivados de esta nueva realidad, y contiene el análisis que favorece la aplicación de medidas sugeridas, que pueden ser utilizadas por cualquiera de los países del mundo.
PROPUESTAS QUE BENEFICIEN
La OCDE plantea dos pilares fundamentales para alcanzar una solución global a los problemas legales que existen todavía en la economía digital; sin embargo, la institución considera que estos podrían implementarse a mediados de 2021.
Dentro de las soluciones, la OCDE plantea el primer pilar, en el que se busca adaptar el sistema internacional del impuesto sobre la renta (ISR) de las sociedades a la era digital, mediante ciertos cambios que resultarían significativos en las normas aplicables a los beneficios empresariales, garantizando que estos ya no sean exclusivamente de las economías tradiciones o de los negocios físicos.
Con el segundo pilar se buscaría hacer frente a los desafíos que aún quedan por resolver en materia de impuestos de las actividades económicas, y está diseñado para garantizar que las grandes empresas que operan a escala internacional paguen un nivel mínimo de impuestos independientemente del lugar en donde tengan su sede o de la jurisdicción en la que operan.
Zugarramurdi indicó que estos pilares podrían aumentar los ingresos del ISR en las sociedades a escala mundial, que sería entre $50,000 millones y $80,000 millones, teniendo en cuenta el efecto combinado que pudiera tener este tipo de reforma, así como el régimen fiscal de intangibles.
«Con estos pilares, la recaudación sería hasta de $100,000 millones anuales, que representaría un 4 % de los ingresos mundiales por concepto de impuestos sobre la renta de las sociedades», explicó el ejecutivo de Grant Thornton.
Según el experto, es necesario que los gobiernos busquen una manera de avanzar en la digitalización para ser parte de una economía global.
¿QUÉ ES LA ECONOMÍA DIGITAL?
Brian Armstrong, profesor de la Universidad del Witwatersrand, en Sudáfrica, indicó que la economía digital es un término que se refiere al impacto de la tecnología digital en los modelos de producción y consumo, lo que incluye la forma en que se comercializan, intercambian y compran los bienes y servicios.
¿Qué diferencia hay entre la economía digital y tradicional? Armstrong sostiene que las tecnologías digitales permiten a las empresas hacer sus negocios de manera diferente, más eficiente y con mayor rentabilidad. Además, estos efectos están dando lugar a estructuras de mercado completamente nuevas que eliminan, entre otras cosas, los costos de transacción en los mercados tradicionales.







